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Por Graciela Guerrero Garay         Foto:Cubadebate

Duele cada pedazo de tierra que se agrietó bajo la caída de un árbol, cada poste del tendido eléctrico que ha sido testigo de los esfuerzos por años para dar luz a los más intrincados caseríos del monte y de la costa.

Duele el techo en el suelo, la calle que no es... la pintura y el lumínico borrado por el viento o la grieta en la pared. Duele...

Pero, por suerte, el dolor es empuje, es sacrificio, es renacer del amor que se tuvo y se tendrá ahora por lo que reconstruimos y levantamos de este suelo.

Trabajo por todas las esquinas. Pena que no es menor a la de los hermanos de las Islas que primero fueron arrasadas por Irma, un huracán que rompió todos los esquemas y no se conformó con la angustia de unos miles, sino que subió alto para seguir su furia, llegó  a la Florida, al sur de los Estados Unidos.

Allí también hay falta de electricidad, gentes que han perdido sus bienes, muertos...

Otra galleta de la naturaleza al hombre, quizás para que aprenda que debe vivir en armonía con ella...sin odio, sin ambición, sin egos...sin matarle sus pulmones verdes ni llenarle de ácido su cielo.

Cuba está de pie y ganaremos. No es fácil el camino, nunca lo es, pero Irma no puede con los sueños ni la voluntad humana... esa está en los millones que somos y hoy hacemos un huracán hermoso, el nuestro... un huracán de fe...y se llama Pueblo.