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Mis colegas Yuset y Mandy fueron detrás de un fenómeno del que son víctimas a diario los tuneros, no solos en los mercados estatales, sino también en los puntos y puestos de ventas de los particulares. Interesante mirada de mis amigos. Aquí se los dejo. (Graciela Guerrero Garay) 

 

Escrito por Yuset Puig y José Armando Fernández

Las pesas se inventaron en la Antigüedad para facilitar el comercio. En nuestros días, ciertos pícaros quieren darle otro sentido a estos instrumentos, que devienen gallinas de huevos de oro a costa del engaño y el timo al consumidor.

En un recorrido por la ciudad de Las Tunas, Colombia y Puerto Padre, se pudo comprobar que son varias las pesas que no cuentan con el sello que las declara apta para el uso o la que se utiliza no es de la unidad porque el Estado no le suministra la que corresponde.

Igualmente las balanzas son ubicadas debajo de ventiladores de techo, con el brazo o la pantalla que marcan el peso colocados de cierta forma que hacen imposible la visibilidad de los clientes. Aquí entra también en escena la habilidad del despachador quien tiene entre las técnicas tirar las mercancías sobre el plato o mover el contrapeso hasta que la báscula comienza a moverse.

Godeardo Fernández asegura a 26 que el robo en las pesas ya es cosa de todos los días. "En la placita del ring de boxeo, por el aeropuerto –expone- no se despacha como debe ser. Mucha gente se queja constantemente, pero nadie hace nada. Es una vergüenza como se maltrata a la población por unos kilitos de más".

La jubilada Ana María Suarez comenta: "Incluso en los productos de la canasta básica, en las propias unidades estales, los dependientes se "equivocan" en las pesas. En el pollo que es una miseria lo que reparten, quieren llevarte la mitad".

"Una cosa es que las pesas están deterioradas por los años y otra es, que el que vende quiere sacar su tajada de ganancia. Sobre todo, los vendedores particulares, que se sienten por encima de las leyes", puntualiza José Luis Ramírez.

¿Estamos condenados a que todas estas acciones queden impunes? La solución ideal sería que los productos se vendieran pre-empacados y sellados pero la industria cubana de envases y embalajes está muy lejos aún de satisfacer la demanda nacional. Mientras llega la inversión necesaria es imperativo que funcionen los mecanismos de control existentes.

Rayko Núñez López, especialista de Atención a la Población y Protección al Consumidor en el grupo Empresarial de Comercio, explica que uno de ellos es el que faculta a un administrador de una entidad del Comercio o la Gastronomía a escoger al azar un cliente y comprobar lo despachado. Igualmente en determinados establecimientos existen áreas de protección al consumidor en la que se ubica una pesa donde el propio cliente puede comprobar lo comprado.

El especialista agrega que a pesar de contar con un presupuesto insuficiente se han entregado varias pesas electrónicas en unidades importantes y existen experiencias como las del mercado La Reguladora, donde los productos se venden pre-empacados.

Y advierte "hay un mecanismo que a veces no es del todo aprovechado por las personas y es el libro del cliente o de quejas y sugerencias. Ese documento está cuñado, foliado y allí se puede plasmar el sentir sobre la atención y qué se evaluó mal".

Sin embargo los consumidores prefieren acudir a otras estructuras como los medios de comunicación o las oficinas de atención a la población de entidades gubernamentales y administrativas, otras veces optan por el silencio.

Ante esta situación habría que preguntarse hasta qué punto inspira confianza entre los consumidores el sistema de protección de sus derechos, sobre todo cuando hay incongruencias como que el presidente del grupo que debe velar por ellos en cada unidad es el propio administrador.

Leidys Yanet Salgado García, especialista principal del Grupo de Protección al Consumidor en la Dirección Estatal de Comercio explica 26 que el Consejo de Ministros decretó a esta entidad como responsable de velar por los derechos de los clientes en todos los ámbitos del comercio, la gastronomía y los servicios, incluyendo los que se expenden en divisas o por el sector privado.

Explica que aunque no existe actualmente en Cuba una Ley de Protección al Consumidor hay todo un cuerpo legal y varias políticas.

"Realizamos visitas sorpresivas a las empresas, ejecutamos acciones de superación y de capacitación entre directivos, técnicos y la ciudadanía, pero aún es insuficiente. Falta más información oportuna a los usuarios y control por parte de los directivos", asegura.

La inexactitud en los mecanismos de pesaje es una verdad alarmante. Estos tiempos imponen un mayor control en las empresas y sobre todo apelan a la conciencia de las personas. En ese camino hay que utilizar con celeridad los mecanismos actuales porque la impunidad de tales actos solo servirá para reproducirlos.