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Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: De la Autora

Para muchos cubanos la tradición de celebrar la Nochebuena y esperar la Navidad se ha mantenido en el tiempo y afloran, entre las familias del campo y la ciudad, ese sentimiento de amor filial y buenos deseos de paz y crecimiento, independientemente de las religiones o arraigos que posean.

Coincidiendo con la primera semana de receso escolar, la preferencia de descanso para una cifra importante de trabajadores y la Jornada de la Victoria, los tuneros encuentran este 24 de diciembre un motivo más para preservar la unión, la amistad, la alegría y disfrutar entre seres queridos y amigos las razones –siempre muchas por cierto – que llenan la vida de optimismo y ponen a favor del bien el balance del año.

La llegada de un nuevo bebé, la culminación de una meta, una visita esperada, la terminación de los estudios, el inicio de un empleo, vivir con libertad, paz, seguridad social, sentir la cercanía del barrio, el vecino, los compañeros de trabajo, el cumplimiento de los planes y los deberes, la terminación de la casa, tener salud y  la satisfacción de ser partícipe de una obra en constante y gradual avance son motivos este sábado para levantar copas y comer el tradicional cerdo asado.

Sin embargo, otros dejan la cena para mañana domingo y salen hoy a compartir en los múltiples centros de la red gastronómica y nocturnos, donde está garantizado un servicio potenciado con las ofertas tradicionales para las fiestas navideñas y el fin de año, la que incluye la posibilidad de llevar los pedidos a los hogares o consumirlos en el lugar según deseos.

En fin, tuneros y cubanos harán sus cenas según voluntades y llenos de ese ardor patrio que envuelve a Cuba ante la cercanía del nuevo aniversario de la Revolución, máxime ahora cuando la nación sufre la ausencia de su máximo líder y es muy difícil sobreponerse a un hecho que no por objetivo golpeará para siempre el alma de todos, porque al decir de la hermosa canción de Raúl Torres “… vuelven las heridas que no sanan/de los hombres y mujeres/ que no te dejaremos ir/.

Con esa mezcla de tanto simbolismo, esperanza y fe en ese año que se acerca y esta Nochebuena y Navidad que baña los cielos de la Isla, acá festejamos la vida con el placer de amar cuanto somos y subir el tiempo más decididos a seguir en la batalla de un mundo mejor. ¡Felicidades hermanos de todas partes! ¡Felicidades!