20160923154511-camiones-transp-masivo-0002.jpg

 

Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: 26digital y Cubadebate

Aunque los carnavales Las Tunas 2016 traen a los tuneros contentos y de prisa para disfrutar lo más temprano posible de carrozas, congas, comparsas, áreas bailables y cuanto anima a estas fiestas populares, la opinión púbica en el territorio y el país se mueve en el amplio y complejo diapasón del reordenamiento y los nuevos precios en el transporte no estatal, un debate de mayorías y cargado de las vivencias cotidianas del “cubano de a pie”.

Las ediciones impresas y digital del Semanario 26, desde el viernes 16 de los corrientes, difundió bajo la rúbrica de un equipo de esta redacción, las tarifas que entrarán en vigor el primero de octubre y este miércoles da seguimiento al tema, con un amplio número de comentarios de los lectores, los cuales igual reflejaron inquietudes y expectativas en el programa de opinión Latir del Pueblo, que trasmite la emisora provincial y el telecentro TunasVisión.

Similar repercusión tuvo en Cubadebate el  fórum de discusión sobre el asunto, tratado en el espacio Mesa Redonda, de Cubavisión, relacionado con el transporte público en La Habana, marcado desde épocas por la falta de recursos debido al bloqueo, la superexplotación y la retirada de cuentapropistas, “a partir de las medidas tomadas por el Estado Cubano en cuanto a la reducción de combustible y el régimen de precios a pagar a los porteadores privados (boteros)”, dice la información del equipo de reporteros de ese medio.

Lo relevante de esta participación popular y los criterios que se mueven alrededor de los debates es, según mis sondeos y el  acercamiento voluntario de nuestros lectores, que la mayoría coincide en que la adecuación de los precios y el reordenamiento del transporte en la provincia y el país es una necesidad impostergable, para esa gran masa de trabajadores que tiene que utilizarlo a diario, dejar primero los chicos en la escuela – otros escolares trasladarse por sí mismos -, y cumplir un horario de llegada a sus respectivos centros, hecho que puede ser una tasa de estrés interminable en los momentos actuales.

Lo otro – y preocupa por las consecuencias vividas tras otras medidas de este tipo adoptadas por los gobiernos municipales y territoriales para beneficio popular (como la relacionada con la venta de carne de cerdo, por ejemplo)- es que después del primero de octubre la respuesta de los porteadores privados no esté a la altura de los reclamos del pueblo y, en el día a día, coger un ómnibus en los horarios picos sea mucho más complejo e imposible.

Sin embargo, resulta que el tema del transporte anda por los caminos correctos y existe una decisión estatal de resolverlo, aún en las difíciles condiciones del presente. Razones y desrazones vistas con ojos propios es natural, pero de que el primero de octubre los “de a pie” sentirán más justicia en sus bolsillos es cierto. Estas fiestas populares conviven con las expectativas y la diversidad de opiniones. Justo porque se sabe que es un asunto medular,  se trata de arreglar este viejo y añorado rompecabezas de ruedas, paradas, esperas y excesos de todo tipo.

                                                                           (Con información de 26 Digital y Cubadebate)