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Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: De la Autora

La pequeña Lesyanis anda con su libro tal como si fuera una mascota. Carlitos y Luis escuchan extasiados los cuentos de “la niña mala”, y la tía de Javier le tiene guardado “La gran aventura del domingo de juegos”,  para cuando venga en las vacaciones sorprenderlo con el regalo.

Estas vivencias- estoy segura- tienen nombres propios por doquier.   Son cientos los niños y niñas que luego de terminar la Feria del Libro, es cuando disfrutan del verdadero festín de la literatura porque, día tras día, hojean las obras adquiridas, las leen y empiezan a formar sus libreros del presente y futuro.

La colección Lee, colorea y juega de Ediciones Selvi corrobora esa grata eternidad de la más popular convocatoria del Instituto del Libro en Cuba. Los infantes tuneros, y en consecuencia la familia, recibieron con beneplácito la presencia por primera vez por estas tierras de esta casa editorial, con sede en Valencia, España, y cuya representación en La Habana trajo sus producciones acá.

A casi una semana de concluir en Las Tunas la 25 Edición de la Feria Internacional del Libro, con Ecuador como país invitado y dedicada a Lina de Feria y Rogelio Martínez Furé, Gisela Pérez recuerda la amabilidad de Odalys Fernández y Maité Pérez, representantes de Selvi encargadas del stand en el pabellón infantil Tesoro de Papel: “Nos trataron muy bien y nos explicaron el contenido de los libros de la colección, bella y de una calidad excelente, además en moneda nacional. Esto es digno de reconocer, porque son libros que se venden en divisas y los precios estaban justos y al alcance de los trabajadores. Ojalá vengan siempre”.

Esta misma impresión recibimos cuando conversamos con ellas, quienes sin dejar de atender a ese público exigente y curioso, abarcador, que son los niños, dijeron que también estuvieron en las Ferias de las provincias de Pinar del Río, Cienfuegos, Guantánamo y Holguín. “En todas la aceptación fue muy buena, pero los tuneros son muy amables y solidarios. Si de nosotros depende, volvemos el año próximo”, destacaron.

Y el final feliz de las Ediciones Selvi  anda de colores, alegrías y placer en muchos hogares tuneros, porque toda la grey que llevó sus libros a casa trae en los ojillos el brillo de ese goce inevitable que proporciona un libro atractivo, bien diseñado, educativo y entretenido por demás. Los elogios están muy bien ganados.