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Por Graciela Guerrero Garay  Fotos: De la Autora

Ernesto trae la chaqueta verde olivo empapada de sudor, a pesar de la fresca brisa que baña el ambiente. Entre bromas dice que es “porque estos edificios me vuelven loco. Todos son iguales”. Lo cierto es que el reloj pasó por el meridiano de las doce y casi completa su nueva ronda y él siente el lógico agotamiento del baja-sube escaleras, bazuca en manos.

La cuadra está de verde con los uniformes de los reservistas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), los cuales asumen y apoyan a Salud Pública en la batalla que se libra contra los mosquitos Aedes Aegyti y Albopictus, causantes del dengue, la Chikungunya, fiebre amarilla y zika, virus que hoy se convierten en alertas epidemiológicas en el mundo, dada su rápida propagación en América Latina y cuyos trasmisores multiplican su presencia en el territorio nacional y la provincia.

Yordan Castillo y Ernesto Leyva integran el dúo que esta semana fumiga en áreas del Consejo Popular 18 en la ciudad de Las Tunas. Ambos dejaron sus trabajos habituales y son parte de la campaña Operación Salud, encaminada a combatir con todas las fuerzas y recursos a esos mortíferos vectores, con el apoyo de los inquilinos y los organismos del Estado y el Gobierno sin excepción alguna.

“La respuesta de los vecinos ha sido positiva – dice Yordan-, e incluso hay lugares donde no toca la fumigación y la gente nos llama. Yo di mi paso al frente porque tengo un niño chiquito y no quisiera que se me enferme, y pienso en las demás familias. Cuando se ingresa en el hospital todo es más complicado. De eso le hablo a quienes ponen algún pero. Esta batalla se gana con todos.”  

Ernesto apenas tiene tiempo para responder a 26Digital. Con evidente sofocación frente a la puerta de un apartamento alega: “Es un orgullo ayudar en estos momentos a combatir el dengue y evitar que el zika entre a la provincia y el país. Es verdad que se ha desatado una mosquitera tremenda, por eso fumigo con responsabilidad y sobretodo en los lugares donde pueden esconderse”.

El olor a la química de su bazuca es inevitable. Todo el barrio está fuera de sus casas y cada cual aprovecha a su manera los 45 minutos establecidos con los inmuebles cerrados. Es otro requisito que chequea Yordan para que la acción sanitaria cumpla su objetivo.

Por toda la ciudad, con otros rostros, estas “parejas de verde” rompen las rutinas comunitarias y llenan el ambiente de fuertes olores y ruidos intensos. Solo que esta vez no arrancan reproches de la gente. La percepción de riego gana terreno y la orden está dada: hay que erradicar cuanto sea posible al aedes y al albopictus. La Operación Salud será otra victoria cuando abril se acerca. Es un nuevo Girón por la vida.