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Por Graciela Guerrero Garay    Foto: Tomada de Cubadebate

Cuando hace unos días empecé a familiarizarme con términos nuevos para mí como osteofitos , toqué por vez primera una minerva o collarín y supe de la existencia de las vertebras 6 y 7 en la cervical… etc., etc., por una artrosis que tiene mi esposo en esa zona y ser la culpable de todas las cosas raras que sentía en su brazo y la pierna, investigué y decidí compartir con los jóvenes, principalmente, cómo usar apasionadamente la tecnología es una “mano peluda” que los arrastrará hacia una vejez sin calidad o prematura.

Resulta que “el uso excesivo de dispositivos móviles representa un grave problema de salud para los jóvenes, pues la adicción a ellos y una mala postura corporal pueden conducir a padecer el llamado Síndrome de Cuello de Texto”. Así, literalmente, encontré esa información en el portal Cubadebate, donde la directora de la Sociedad Mexicana de Shiatsu y Medicina Tradicional Oriental, Yuriko Takiguchi Velázquez, señaló que si bien el término del padecimiento es prácticamente nuevo, desde hace un quinquenio o más atrajo la atención de los médicos.

El hilo del ovillo empieza – según los galenos- en las horas que pasan muchachos y muchachas frente a las computadoras, teléfonos celulares y tabletas, tiempo que muchas veces llega hasta 12 horas y les obliga a estar con la cabeza inclinada y una posición inadecuada, ocasionándoles dolor de cabeza, nuca, cuello y hombros “porque el cuello pierde su curvatura, lo que provoca diversas contracturas musculares”, explica la fuente.

Estos malestares si bien son recurrentes en la población productiva, se presentan ahora con mucha frecuencia entre la juventud y pueden ir más allá con dolencias como la migraña, el vértigo y cefalea, las cuales provocan intolerancia a la luz y los sonidos, con el riesgo y posibilidad de avanzar gradualmente en diversas partes del cuerpo, al grado de generar desajustes en la columna cervical y ocasionar dolor en toda la espalda y extenderse hasta las piernas y los pies porque oprime el nervio ciático.

Como si fuera poco, puede ser crónico alrededor del cuello y afectar las extremidades superiores y padecer del Síndrome del Túnel Carpiano, causante de dolor, entumecimiento, hormigueo en las manos e insensibilidad en los dedos.

En sus declaraciones la especialista señala que el Síndrome de Cuello de Texto cobra su precio tras el uso desmedido de los dispositivos portátiles y el móvil, perjudicando la salud y calidad de vida de millones de usuarios sin distinción de edad, tras enunciar que el Shiatsu es una alternativa muy sencilla y rápida para tratar este tipo de patologías, pues se trata de una terapia integrativa milenaria de origen oriental, específicamente de Japón que trabaja digito presión.

No es menos cierto que las técnicas de sanación de este tipo, la medicina natural, homeopática y energías como la piramidal, por citar algunas, curan y devuelven vida y salud a los pacientes sin las reacciones adversas y colaterales que producen los fármacos. Sin embargo, yo una vez más voy a la sabiduría martiana que nos alertó que la verdadera medicina es la que precave.

Creo anda por ahí el camino a seguir por los jóvenes sin desterrar todas las ventajas necesarias y provechosas de las nuevas tecnologías, sobre todo porque tienen una vida por delante y ser sanos es un imperativo impostergable. Regular el uso de sus computadoras y celulares y pensar que también crean hábito y adicciones cuando los excesos responden a entretenimientos como música, videos y juegos, y desestiman el conocimiento que existe en la red de redes.

Los padres, esencialmente, deben cuidar a los pequeños. Conozco por acá a muchos que por tal de que sus hiperquinéticos descendientes “los dejen vivir” les ponen en sus manos una tableta, un celular o una mini-laptop llena de películas, video-juegos, muñequitos… y, al final, cuando los miro, me parecen niños autistas con quienes es muy difícil lograr algún tipo de comunicación o que se concentren en otra cosa.

El Síndrome de Cuello de texto puede incluso llevar a los enfermos a un salón de cirugía. Percatarse a tiempo de que sus síntomas están “atacando” y buscar ayuda médica es la única manera de NO sufrir para siempre consecuencias irreversibles. Los jóvenes deben aprender que esa edad bonita no es eterna y es vital disfrutarla con cordura, responsabilidad y miradas largas al mañana.

El encanto de las tecnologías de “última generación” aligera muchas cargas laborales y hasta humaniza e internacionaliza el intelecto, pero todo sin control es una mano peluda dispuesta a llevarnos al abismo.  Seguir modas y especular sin medir consecuencias ni sopesar la cadena riesgo-beneficios es otra locura. La era de la cibernética llegó para quedarse y asombrarnos con novedades cada día. El tema es no dejarnos morder las partes blandas y hacer STOP en el minuto exacto.