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Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: De la Autora

Aunque la cadena de temblores telúricos que sacudió a Santiago de Cuba –a unos 328 kilómetros de esta ciudad de Las Tunas- no fue perceptible para los tuneros, la opinión pública se mueve entre sentimientos de solidaridad, comprensión a la importancia de cumplir las orientaciones de la Defensa Civil y la necesidad de mantenerse informados, como el medio idóneo para actuar a tono con las eventualidades cotidianas.

Con tales emociones y la expectativa de que vuelvan a repetirse las réplicas en la Ciudad Héroe y las vecinas provincias de Guantánamo y Granma, donde se sintieron los efectos del evento sísmico, la gente de estas tierras del Mayor General Vicente García comenzaron otra semana de trabajo o estudio, pero mucho más atentos que lo acostumbrado a los espacios noticiosos de las cadenas de la Radio y la Televisión nacionales y locales.

En los lugares comunes de encuentro diarios como los puntos de venta de leche, pan, centros laborales, estudiantiles, mercados agropecuarios y las barriadas destacaron los comentarios relacionados con el hecho, algo que no sucedía desde 1932 cuando un terremoto de 6,7 de magnitud en la escala de Richter detuvo, como ahora, el sueño de los santiagueros y afectó cerca del 80 por ciento de las construcciones, con un saldo entre 12 y 15 muertos originados por la mala preparación de la población y las débiles infraestructuras, indica una información de Prensa Latina.

Lejos de aquellos recuerdos trágicos esta vez se demostró en tiempo real la valía de los ejercicios Meteoro, los cuales tuvieron influencia determinante en la respuesta disciplinada del pueblo de la segunda ciudad más poblada de Cuba, el indómito y heroico Santiago, hecho reconocido por las autoridades locales.

Mientras, tuneros y cubanos se mantienen atentos a la evolución de los fenómenos naturales que este 2016 afectarán la Isla, como el conocido evento El Niño/Oscilación del Sur (ENOS), cuyas consecuencias se sentirán en los meses entrantes con alta probabilidad de lluvias y tormentas, (como ha ocurrido en el occidente de Cuba con penetraciones del mar por el malecón de La Habana),  y al que fuentes especializadas atribuyen que el 2015 fuera el más cálido desde 1951, en tanto noviembre y diciembre llovió más de lo normal.

Al caer la tarde de este lunes, Las Tunas mantiene el gris que trae un cielo nublado, con lloviznas intermitentes y distanciadas y una temperatura de 26 grados centígrados, para muchos el asomo de un invierno discreto y agradable y para otros, los alérgicos básicamente, incómodo y motivo de sus visitas a los cuerpos de guardia de policlínicos y hospitales.