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Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: De la Autora

Nadie que los conozca puede dejar de sentir el influjo de la energía que trasmiten. Quizás por ser como son y le ponen el alma al talento. O llevan el talento en el alma. No esperaba verlos allí en medio de tantas cartulinas educativas, reflexivas, cómicas, sugerentes, propias… y de muchos otros artistas y caricaturistas tuneros.

Me atraparon una vez más. La Peña “Retrato Oquendo” es doblemente válida por sus anfitriones y la sede, la antiquísima cafetería de la cual toman el nombre María Sao y Antonio Medina, una pareja unida en el amor y el arte, en una entrega interminable que deja huellas en los anales de la cultura de este oriental terruño cubano desde el pasado siglo.

“Los sábados y desde las cinco de la tarde hasta que cierra el café  o el público decida, estamos aquí”, dice María mientras Antoms- como firma sus obras Tony- le muestra a las curiosas Sheila y Lesyanis la variada muestra que traen. Un espacio donde la reflexión cabe entre cartulinas y puedes colgarla en cualquier lugar del corazón. Dígase igual escritorio, cocina, comedor, sala, cuarto y hasta, creo, sería inteligente difundirla en altavoces por cualquier lugar del mundo.

Gustos y colores, magia de buen arte y una oferta que regalan las noches del Bulevar de Las Tunas, mientras tomas un café y, si gustas, lo acompañas con biscochos, licor o una grata conversación entre amigos.

María y Tony están ahí y la factura del humor tunero, cubano, abraza a la poesía y la literatura. La ronda de un excelente tiempo ganado a la rutina te hace dormir, lo juro, mucho mejor que ayer y el espíritu inspira y exhala un aire más puro. La Peña Retrato Oquendo tiene ingredientes idóneos para hacer camino bueno en el complejo mapa de la existencia humana, donde es vital la necesidad de ser culto para ser libre.