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Por Graciela Guerrero Garay      Fotos: Archivo 26 Digital/Autora

¡Llegaron las vacaciones! es uno de los parlamentos conversacionales más trascendentes y populares entre los cubanos por estos días y, quizás hasta con matiz de afortunada suerte, en quienes vivimos en la zona oriental de la Mayor de las Antillas, una isla hermosa descubierta por Cristóbal Colón en 1492 donde el verano prevalece todo el año pero se luce muy bien en su temporada.

Tal suspiro de alivio se asocia, por tanto, en la no obligatoriedad que significa coger los destinos cotidianos bajo un sofocante sol el cual, la mayoría de las veces, no amortigua ni paraguas ni sombrillas. Además, de plano se elimina el estrés mañanero de tomar el transporte público, madrugar para garantizar el ABC del día o “repartirse” en pedazos para dejar a los chicos en las escuelas, pasar por la casa de los abuelos a tantear determinadas situaciones y llegar finalmente puntuales a los centros de trabajos.

El cierre del año escolar y el descanso masivo de la inmensa mayoría de los trabajadores trasciende, según estilos familiares y crucigramas propios, por encima del tiempo de recreo al bajar, sin dudas, muchas tensiones inevitables. Sin embargo, el reto no es solo evadir o paliar el calor, la rutina y el “corre-corre de todos los días”. Con los meses estivales llegan los brotes gastrointestinales, se potencia el riesgo de accidentes, se derrocha agua y electricidad y crecen, como movidas por un resorte, las indisciplinas sociales.

Recientemente, el Ministro de Salud Pública, informó por la Televisión Nacional,  que en Las Tunas, por ejemplo, se incrementan los casos de enfermedades diarreicas. En tanto, un trabajo publicado en Granma Digital alertaba, a partir de las declaraciones de la doctora Milagros SantaCruz, especialista de primer grado en Pediatría y Coordinadora del Programa de Prevención de Accidentes en menores de 20 años, el cuidado a tener con eventos que aumenten los riesgos de ahogamiento como baños en piscinas, ríos, playas y bateas o embalses grandes en los hogares.

Igual se alerta sobre el consumo de alimentos sin estar seguros de su buen estado de conservación, sea en la casa o lugares públicos, más cuando en estos meses estivales hay una mayor oferta de golosinas en las cadenas de ventas privadas y estatales y prolifera la comercialización de productos no siempre debidamente autorizados, patentados y fiscalizados por las instituciones encargadas de la higiene sanitaria de los mismos.

Con la leche vacuna hay  que ser extremadamente cuidadosos pues estudios firmados por prestigiosos investigadores – difundidos en www.ecoportal.net – señalan que su consumo es la principal causa de alergias en niños y bebés. Las razones están basadas, entre otros detalles, en que a partir de los dos años el humano comienza a producir menos renina y lactosa, enzimas que ayudan a digerir la lactosa que contiene.

Otros artículos afirman que las personas que sufren palpitaciones, dolores de cabeza, asma, fatiga y problemas digestivos mejoran al eliminar el consumo de productos lácteos.  El sitio digital cita las apreciaciones del doctor Gabriel Cousens referidas a que “Finlandia es el país con más alto consumo de leche en el mundo y es también la nación con la tasa más alta de diabetes insulino dependiente per cápita”.

El análisis compara tal indicador con Japón, el cual tiene el menor índice de ingestión de ese líquido y también la menor tasa de diabéticos, luego de resaltar que en China igualmente es mínimo dicho consumo y, ambos, poseen los niveles más bajos de osteoporosis, además de que solo el 0,12 por ciento de sus poblaciones padecen de cáncer de mama y próstata, mientras en los países occidentales la tasa supera el 12 por ciento.

Estos conocimientos son elementales en la etapa de verano, pues suele suceder que las familias cubanas – léase asimismo tuneras- suelen amortiguar las necesidades alimentarias de los pequeños con lácteos o golosinas, muchas veces sin comprobar sus fechas de vencimiento. Tampoco los mantienen en los grados de refrigeración aconsejables y dan la cocción requerida, mientras los almacenan expuestos a las altas temperaturas que marcan los termómetros y el tiempo aquí.

Vacaciones… una etapa añorada, imprescindible para reponer energías, combatir el estrés y estar un poco más cerca de la familia y de los innumerables sitios que existen en Cuba para un ocio saludable, sano y tranquilo. Sin embargo, de cada quien depende que este maravilloso descanso no tenga un efecto rebote.

Las indisciplinas sociales y la irresponsabilidad individual son enemigos reales. Nada sirve el llamado institucional público y constante, si no respondemos a la altura de la educación y cultura que tenemos. La superficialidad y el exceso de confianza lo malogran todo.  No convierta su sonrisa en mueca o lágrimas. Y al menor descuido eso sucede.