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Por Graciela Guerrero Garay    Fotos De la Autora y Archivos 26Digital

Este jueves nos fuimos por amor con el amigo. Fue bueno saber que la noche esperó al viernes con memorias que tejerán, desde hoy y para siempre, lo que es semilla de mañana. El Comandante Hugo Chávez Frías estuvo omnipresente en los matutinos de los centros escolares y laborales de esta provincia, como por toda una nación que le siente propio.

La relevancia histórica de su lucha por la unidad latinoamericana, la creación del ALBA, su amistad entrañable con Fidel Castro y el pueblo de esta Isla, su carisma especial para entregarlo todo a las causas más nobles… esa partida irremediablemente absurda y su fe en los sueños de Bolívar y Martí, otra vez se apretaron en los corazones y a la vuelta de la tarde, de regreso a casa, los niñas y niños contaban cómo le recordaron en la escuela.

Lesme Borrego Velázquez, el abuelo de Adrián David, no escondió a esta reportera la emoción que supo trasmitirle el niño cuando sentía, con sus diez años, aquel orgullo enorme de vestir el uniforme de campaña y la boina roja en la obra cultural realizada en el seminternado Rafael Martínez, donde cursa el quinto grado.

Lamentó no poder tirarle una foto al acto, sencillo y demasiado breve para tanta historia y homenaje juntos. Pero la hija de Tahimí, otra pionera de la escuela Alcides Pino no dejaba de contar, trayecto a casa, que declamó una poesía y “pusieron la canción que cantaba Chávez a sus amigos”.

La jornada de este viernes, por el cierre lectivo de la semana, se llenó de flores, postales, abrazos y besos entre los compañeritos de aulas, las maestras y trabajadores de los planteles docentes, mientras que en los colectivos fabriles, de servicios y restantes dependencias que recesan hoy sábado se reconoció la labor de las féminas, en saludo al Día Internacional de la Mujer.

Una hermosa lección de amor desde el amor que bañó los últimos días de esta semana de marzo en Las Tunas, en medio de la intensidad del estudio y el trabajo y las rutinas cotidianas, pero sin olvidar que en breves, sencillos y nobles intercambios camaraderiles crecen la virtud y el respeto y fraguan tradiciones que enaltecen la identidad y la cultura de Cuba.