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Texto y Fotos Graciela Guerrero Garay

Para el farmacéutico Elio Campos Osorio el cambio es radical y su opinión la comparten cientos de clientes que llegan hoy al Registro Civil de esta ciudad y no encuentran aquellas interminables colas, en las cuales años atrás otros tantos dejaron casi toda la paciencia permisible de un día de vida.

Es difícil que alguien que necesitara de estos obligatorios servicios no saliera con un hipo de incomodidad, ya sea por la lentitud en resolver el trámite, las demoras en la entrega del documento requerido, una mala orientación  o el trato descortés. La evidencia de estas transformaciones está en la ausencia  de quejas y planteamientos durante el proceso de Rendición de Cuentas y el programa Latir del Pueblo.

Remodelado, con un salón de espera agradable y cuatro taquillas para atender al público, la limpieza resalta al no existir las aglomeraciones de antaño, aunque todavía los detalles de terminación de la obra y la atención a los trabajadores disten de la excelencia y no exista la tecnología idónea para las demandas y prioridades que debe tener la institución.

A pesar de ello, Campos Osorio destaca que no apareció la documentación que buscaba, pero está satisfecho porque “muy decentemente, el director me atendió y explicó razones y pasos a seguir y, en verdad, al conocer la complejidad de mi caso se que hay que esperar”.

El licenciado en Derecho Adorquis Manuel Guerra Cordero,  director del Registro Civil en el municipio Las Tunas, con 26 años, es un eje vital en los cambios de imagen corporativa que respira hoy un colectivo de 18 trabajadores, empeñados en retener los avances como bajar los términos de entrega a los clientes de 20 a 10 días, a una decena cuando se aportan datos como Tomo y Folio y una quincena cuando se requiere constatar con otros registros para solucionar el trámite solicitado.

“Es un resultado que alcanzamos poco a poco –argumenta-, pues cuando asumimos la responsabilidad de Registrador Principal habían dos mil 544 solicitudes de la población sin respuesta, por eso la gente dormía en el portal y hasta se vendían los turnos. Transformar esa tendencia fue un principio y el colectivo respondió. Hoy atendemos como promedio más de cien personas diarias y hacemos lo máximo porque resuelvan la gestión a la que vienen”, afirma Adorquis y por doquier se nota esa voluntad de prestar el servicio óptimo, con respeto y afabilidad.

PASILLOS INTERIORES

Mientras el colectivo, marcado por una empleomanía femenina, hace ingentes esfuerzos para cumplir y brindar una atención casi perfecta, muchos factores denuncian la falta de apoyo de las instancias superiores. La remodelación del local es adecuada, sin embargo por su ubicación hay falta de ventilación e iluminación, y las instalaciones de agua existen pero no están conectadas a la red de abasto, con ausencia de un bebedero tanto para el público como para los trabajadores.

La asignación de medios electrónicos que faciliten digitalizar la información existente en los libros, tan antiguos como los de Alcaldías de Barrio o los confeccionados en 1902, es una necesidad para agilizar los servicios y conservar la memoria histórica de la población de la provincia, ya que las existentes (4) apenas alcanzan para la amplia demanda de solicitudes de documentos, aún cuando tienen horario extendido los martes y jueves hasta las siete de la noche.

Otro detalle que malogra las buenas nuevas del Registro Civil son las repetitivas tupiciones que ocasionan un estancamiento de residuales fétidos en el patio, con el consiguiente peligro para el criadero de vectores y las molestias a clientes y trabajadores. Adorquis indica que vienen los compañeros de Acueducto, destupen las fosas vecinales pero a los días vuelve otra vez la situación y se pregunta: “Si los compañeros de Higiene mandan a cerrar el local, ¿qué pasará con ese público y los servicios de alta demanda que brindamos?”

UNA CHARLA MÁS PRIVADA

El nuevo estilo de dirección, su carácter y el amor por el trabajo notarial y la profesión que eligió hizo milagros en un lugar donde muy difícilmente alguien pueda prescindir de visitar y requerir sus servicios, al menos una vez en la vida. Igual hacen singular a este joven licenciado, amanciero de nacimiento, su espíritu de sacrificio para resistir prácticamente la vida ambulatoria que lleva, lejos de la familia y residiendo en casa de amigos o en la oficina, según sean los tiempos.

A la FEU, donde fue presidente en la Facultad de Humanidades en la “Vladimir I. Lenin”, y a los doce años viajando desde que estaba en el preuniversitario concede el don de pasar trabajo y formarme con carácter. Eso lo distingue ante clientes de todo tipo y exigencias, quienes finalmente se van contentos aunque no resuelvan por diversas causas el requerimiento.

Ya no es un entuerto ir al Registro Civil de Las Tunas a solicitar un servicio notarial como Expedientes de Subsanación, Formalización de Matrimonios, Certificados de Defunción, Reconocimiento de Paternidad, Antecedentes penales, certificados de Nacimiento, Soltería, Matrimonio, Capacidad Legal y otros. Hoy la historia es diferente y aseguran que no hay ni un paso atrás.