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Por Graciela Guerrero Garay   Foto: G.G.G

¡No se mueve ni una hoja! ¡Esto no hay quien lo aguante! ¡Nos quemamos! Son frases que cada día se escuchan con mayor frecuencia entre quienes transitan por las calles de esta provincia, donde la sensación de un calor sofocante se vuelve insoportable y es, sin medias tintas, un tema recurrente entre conocidos y desconocidos. Basta solo compartir a la par un pedazo del trayecto cotidiano.

En efecto, no es una sensación “caprichosa” de nadie o el posible desvarío de un fogoso: la temperatura del planeta es 0.11 grados más caliente y, durante la última década, la atmósfera de la tierra se calentó con más fuerza de lo que antes se pensaba. Nuevos datos meteorológicos obtenidos desde el Ártico, provocan hoy que los climatólogos cambien sus puntos de vista sobre la escala y el ritmo del calentamiento global.

Una información difundida por el sitio digital Cubadebate, tomada de Universitam, indica que los 10 años más cálidos ocurrieron en los pasados 14 anuarios, al tiempo que explica que la imagen del calentamiento global corregida está ahora sustentada por los datos de 400 estaciones en el Ártico, donde la atmósfera se ha calentado más rápido, y la mayoría de esta información fue obtenida por científicos rusos.

Las ideas y teorías de quienes pensaban que algunos estudiosos exageraban las amenazas de este fenómeno se deshacen,  ante la evidencia de que entre 1998 y el 2010 subió la temperatura de la tierra y es superior en 0.04 grados por encima de lo previsto. De echo, la percepción de un ambiente enrarecido, una suerte de calor “seco o húmedo” – según los temperamentos-  y ese incómodo sudor que moja la piel y el atuendo, es una realidad que perturba los días de los tuneros.

¿Primavera de Mayo?

Sin que el agua corra, no es menos cierto que han caído algunos que otros aguaceros, sin que la intensa sequía que marca los suelos de estas llanuras orientales se quiebre bajo los besos de la lluvia.

A juzgar por los criterios de algunos encuestados, los chubascos, incluso los de goterones gordos, dejan más calor. Doy fe de ello: los termómetros domésticos, bajo techo, siguen sobre los 32 grados centígrados. Por otros puntos del oriente, ni averigüe. Hasta en el occidente los cubanos no aguatan más.

En una palabra, y muy lejos de ser un chiste, el calentamiento global traerá, quizás, la era de las bañeras portátiles. No hay de otra, pues las sombrillas, sombreros,  gorras y camisas de mangas largas, indiscutiblemente, casi son artefactos de lujo cuando el rubio se pone en el centro del cielo y saca sus lenguas de fuego. Si lo duda, venga aquí y cuente su propia historia.