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Por Graciela Guerrero Garay

Las primeras señales de que en Cuba este 21 de abril reabren todos los centros docentes de las Enseñanzas General Obligatoria y las Universidades se perciben en los barrios desde este fin de semana, donde los saludos avizoran el masivo acontecimiento del lunes próximo.

En los encuentros cotidianos del sábado y el domingo está el aderezo de advertencia con frases como “ahorita empieza la escuela”. O “a repasar, ya el lunes comienzan las tareas.” Y, acto seguido, el niño, niña, adolescente o joven interpelados reciben la muestra de afecto de la vecindad o un guiño cómplice.

Sin letras demás, todo lo relacionado con la vida escolar en la Isla mueve, desde la familia, a la sociedad y es motivo de atención en las comunidades, ya sea de manera individual o colectiva.

Otra peculiaridad son los diferentes uniformes tendidos en los cordeles de los edificios y patios de las casas, donde alguno que otro continuaría el período de descanso y lo achaca, básicamente, a las altas temperaturas y fuerte sol que azotan estos lares del Oriente, marcados, como es el caso de Las Tunas, por una intensa sequía. Es difícil, ciertamente, someterse al rigor de los andares cotidianos.

Entre los más y los menos, el lunes volverán a abrirse puertas y ventanas en las escuelas de Cuba y ese primer día, “después de la parada”, estará lleno de anécdotas, pues cada quien contará qué hizo y cómo en este semana de receso, la cual coincide cada año con la jornada de homenaje a la victoria de Playa Girón, punto por donde desembarcaron las fuerzas mercenarias imperialistas y los Estados Unidos recibieron su primera derrota en América Latina.