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Por Graciela Guerrero Garay  Fotomontaje: Chela

Miguel Antonio Delgado Thopes anda con un embullo tremendo y su contagio, como una pegatina, caló en la piel del resto de sus compañeros. Las diferentes actividades que realizarán en la comunidad de Zabalo, en el municipio Jobabo, traen a todos con mochilas, libros, sueños y conocimientos cuajados en los ojos.

Participar en tareas propias del Extensionismo Universitario en una comunidad rural, alejada del ruido y el asfalto de la ciudad, es una emotiva novedad y presienten que les cambiará el concepto, a veces estereotipado, de que la carrera de Agronomía no tiene encantos y es embarrarse de fango día a día.

La Universidad Vladimir Ilich. Lenin, de la provincia Las Tunas, es un prestigioso centro de altos estudios y, sobre todo, muy profundo e innovador en el tema de  buscar motivaciones en los estudiantes, al tiempo que socializan su labor docente y la revierten en campañas muy efectivas de bien público. Este el caso del pequeño asentamiento poblacional de Zabalo, donde radica el criadero de cocodrilos Acutus más importante del país y reconocido como la mayor reserva de esa especie en el mundo.

Veinte chicos y chicas de las carreras de Agronomía, Estudios Socioculturales, Comunicación Social, Ciencias Técnicas y Derecho, integran la comitiva en este segundo viaje, el cual dará continuidad al primogénito y chequeará acuerdos, resultados e impactos en la zona, luego de evaluar las condiciones humanas, económicas y sociales de los residentes allí y, a partir de sus características, apoyar, aplicar dinámicas, dar conferencias y transformar la vida interior y colectiva de esas personas, la mayoría enclaustradas en la rutina de un quietismo conformista, incluso con determinadas ilegalidades de convivencia. 

Pablo Guntín, secretario del núcleo del Partido de la Facultad y profesor de Extensionismo Agrícola, acompañará a los alumnos e informó, en la reunión preparatoria, que existe allí un consultorio médico, escuela primaria y otros objetos sociales necesarios, aunque la economía doméstica la sustentan sobre el negocio y hay problemas de alcoholismo, aspectos detectados en el diagnóstico inicial de la zona.

En consecuencia un estudiante de Agronomía realiza su tesis de grado sobre este noble proyecto humanista, encaminado a la sostenibilidad de la comunidad y concientizarlos sobre el cuidado de la reserva ecológica del lugar, a la vez que proponen formas de producción que les permitan obtener ingresos económicos, elevar la calidad de vida y preservar todos esos valores naturales del entorno, apuntalados en los antecedentes sociológicos y productivos de la zona desde generaciones anteriores.

Durante los siete días de estancia en Zabalo, los universitarios tuneros realizarán cine-debate con los lugareños, juegos de participación, exposiciones culinarias y obras de artesanía y convivirán con sus modos y procederes, para conocer e identificar in situ la manera más eficiente de ayudarlos a lograr los objetivos propuestos.

En ese sentido tendrán prioridad los talleres con los productores, con la  perspectiva de buscar nuevas formas de producción eficientes y elevar la economía, que tiene muy malas condiciones allí. Igual, escogerán un día para visitar el criadero de cocodrilo e intercambiar conocimientos y vivencias, al tiempo que los orientarán e incentivarán a cultivar alimentos, a través de las gestiones que realiza la Universidad para formar con ellos una cooperativa afín con los intereses colectivos, la caracterización del suelo y la sustentabilidad.

Este lunes partirá el grupo hacia Zabalo, donde ya nada es igual. Manos firmes, educativas y solidarias pusieron luz larga, en ese lugar de la conciencia donde despierta el porvenir y la vida se despoja de sus trajes oscuros. Y ahí, justamente, está el impacto del Extensionismo Universitario de los estudiantes y docentes de la Universidad “Lenin” de Las Tunas.