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Por Graciela Guerrero Garay

Este lunes amaneció en el más oriental de los balcones cubanos, Las Tunas, con los tibios soles de siempre y el ajetreo de uniformes escolares por barriadas y calles, solo que hoy 28 de octubre del 2013 todas las manos iban llenas de flores. Acto seguido, la algarabía infantil daba la noticia: ¡Vamos al río a tirarle flores a Camilo!

Una sonrisa de complicidad triunfal coloreaba con matices de aprobación absoluta los rostros paternos. No era un día más. La semana de clases comenzó con el distingo especial de homenajear, recordar y seguir amando al Comandante Cienfuegos, el Héroe de Yaguajay.

El mar, las presas, lagunas, aliviaderos, ríos y pocetas son los sitiales históricos donde, año tras año, los cubanos recuerdan la desaparición física de uno de los hombres más emblemáticos de la Revolución. Al amigo del pueblo, el del sombrero alón y amplia sonrisa, no lo tragó el inmenso mar en 1959. Desde entonces se ha multiplicado en todas las generaciones de la Isla.

Los pioneros le devuelven la gallardía que no pudieron esconder ni los abismos ni las olas. Manos blancas, negras, indias, mestizas… grandes pequeñas, medianas…rudas, tiernas, lentas, rápidas. Todas convergen y se abrazan en el infinito de la historia y se fortalecen entre cantos y consignas.

¡Es bello ver el río vestido de perfumes y colores! Es lindo este lunes de banderas y sol, salpicado de flores silvestres, nuestras, naturales. Y ellos, los hijos de los hijos, cabalgando para que nunca llegue ni un descuido. Por todo o por esta fuerza de amores que distingue este lunes en Las Tunas, - la cual no es otra que la de cualquier lugar de Cuba --, los jardines no llorarán sus cáliz y van así, juntos y como retoñados, en las manos del pequeño Ariel.