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Por Graciela Guerrero Garay

  • Más que por una fecha de aniversario, las federadas cubanas se ponen tacones altos para asumir, junto a su Revolución, las transformaciones sociales que acontecen en la Isla y en las que cada día, con mayor ímpetu, ganan escaños en puntos clave de dirección, la producción y los servicios.
  • No enmascaran con colorete aciertos ni desaciertos: trabajan, participan, se sacrifican y entregan sudor y talento. Este orgullo que cumple 53 años las reúne por la Patria.

Por Graciela Guerrero Garay

Por estos días en toda Cuba las mujeres andan de plácemes, en un agosto que las llena de satisfacción personal y colectiva al cumplirse el Aniversario 53 de la fundación de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), organización que les reconoció su papel de líderes sociales y domésticas, al tiempo que borró tabúes y las instó a desarrollar y aprovechar sus potencialidades.

Este regocijo es realidad y testimonio en la región de Puertas Abiertas en el Balcón del Oriente, Las Tunas, donde luego de un atraso económico-social por décadas, hoy están de punteras en puestos claves de dirección del Gobierno y las diferentes empresas, ya sean de producción o los servicios.

Hablar de su desempeño y profesionalidad son aristas que ennoblecen el trabajo y el respaldo político- moral  dado por la FMC a las cubanas, las cuales superan más del 65 por ciento de la fuerza técnica y profesional del país y laboran, asimismo, en oficios reservados al hombre hace solo unos años atrás.

Ahora, inmersas en los preparativos del Noveno Congreso de la Organización Femenina, los más de cuatro millones de mujeres que la integran buscan estrategias y caminos renovados para responder al presente, como lo hicieron desde 1960 en que se fundó, un 23 de agosto, la Federación.

Aunque todavía están en términos demográficos por debajo de la cifra de hombres en el país, las cubanas dan firmes pasos en el cultivo de la tierra y la rectoría de importantes programas del sector campesino y agropecuario, hecho que se refleja en la afiliación a la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) de más de 33 mil 400, en los últimos siete años.

El ejemplo puede concretarse en las tuneras, donde unas mil 400 son graduadas de nivel medio o superior en ramas agropecuarias, cifra que representa el 31 por ciento de los trabajadores del gremio, uno de los más importantes desde el punto de vista económico y social en este territorio.

Lejos de pompas o burbujas doradas, marcadas por el rímel y los tentáculos sexistas, las cubanas tuestan su piel bajo un ardiente sol tropical, - la mayoría movidas en transporte público o alternativo -, llevan sus hijos de las manos, trabajan, estudian, sortean limitaciones y carencias diarias, aportan al desarrollo, asumen responsabilidades y, con y por encima de todo, aman ser lo que son porque se saben mujeres, bravas y decididas mujeres.