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Por Graciela Guerrero Garay

Aunque expertos aseguran que Cuba mantiene una estabilidad en lo referido al número de casos registrados en los últimos tres años, el VIH/SIDA es un punto rojo con rayas mortales en la población sexualmente activa y, sobre todo, para los adolescentes.

La Doctora en Medicina General Básica Zenia Gutiérrez Vázquez, quien ejerce en el Consultorio del poblado de Becerra, a unos 10 kilómetros aproximadamente de la ciudad de Las Tunas, alegó a 26 Digital que si bien se mantiene en equilibrio la incidencia  y mortalidad por SIDA en el país, las acciones de salud locales y nacionales se fortalecen porque todavía queda mucho por hacer.

En ese sentido puntualizó que los adolescentes son uno de los grupos más vulnerables, por lo cual los Consultorios del Médico de Familia trabajan con ellos a pesar de que no se abarcan todas las edades, “pero si enfatizamos en la percepción del riesgo que tiene cada cual al respecto, pues todos saben que las relaciones sexuales sin protección, sea la vía que sea, constituyen el modo de infectarse”, destacó.

A criterio propio – señaló- percibo que los masculinos no tienen completamente   un discernimiento sobre eso, mientras en las féminas se nota mayor interiorización y preocupación en los asuntos del VIH. Puede ser una secuela del machismo o que todo el mundo lo ve como un problema de lejos, es decir, “a mi no me va a pasar” y no se protegen y, entonces, se enferman.

Creo que Cuba –agregó- mantiene una divulgación sistemática y no agota recursos para encontrarle solución a la erradicación de las cadenas de transmisión, y trabaja en la elaboración de medicamentos o vacunas que combatan el virus de inmunodeficiencia humana, pues cumplí misión y realmente no hay tanta difusión y prioridad sobre el SIDA como aquí. Por ejemplo, los preservativos acá pueden en determinados momentos faltar, pero en otras naciones es muy difícil adquirirlos y no hay un programa específico de atención como el cubano.  

Gutiérrez Vázquez argumentó también que la cultura y la responsabilidad individual desempeñan un papel vital en la toma de conciencia para detener la enfermedad, pero inclinó su punto de vista a favor de que mientras existan tabúes y negligencias en la población y no un medicamento que cure el SIDA, hay que seguir trabajando sin descanso.

Comparado con el 2010, Cuba redujo, por primera vez en la última década, el número de personas diagnosticadas, a la vez que los cubanos tienen acceso al tratamiento de antirretrovirales y, gracias a estos programas priorizados, se mantienen vivos el 80 por ciento de los casos registrados, los cuales suman más de 17 mil 200 desde 1986 a la fecha.