20130430162209-ninasmargaritas.jpg

Por Graciela Guerrero Garay   Foto: G.G.G

Hay un brillo “extraño” en los ojos de la comitiva que observa la armonía de la banda rítmica. Es una tarde de lecturas y libros, pero no es otra más. La escuela primaria Tony Alomá, en la capital de Las Tunas, encontró un camino ingenioso y bueno para dar más de lo mismo de una forma distinta.

La ternura fluye en los rostros infantiles. Corre por los pasillos y las áreas del centro. La fiesta trae las coreografías de vuelta y la música, muy bien escogida según la temática, contagia y emociona. Las “niñas- margaritas”, quienes apenas cumplieron siete años, actúan con una gracia que promete futuro. Las vocales salen de ronda para enseñar la validez de las palabras, con otro grupo de alumnas de quinto grado.

El convenio internacional Save the Children vuelve a ser noticia, esta vez con aristas renovadas. La visita del Ministerio de Educación, integrada por representantes de todas las provincias del país, testifica que la “Tony” es referencia en el empeño de sembrar el hábito de buscar los libros y ver en la lectura el mejor aliado para instruirse y sentir placer.

La experiencia llena la plaza y los pasillos de la escuela. Unos hacen adivinanzas, otros pintan, narran cuentos, intercambian textos, debaten… Nadie contempla el “hacer” de los demás. Todos son partícipes de esa magia de letras e ilustraciones encuadernadas que invadió el día de clases.

NO ES UNA SEMANA MÁS

La máster Ramona Azzé Rodríguez es un hada en estos evidentes avances que tiene la enseñanza, luego que Save the Children –sustentado con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)-  revitalizó las continuas motivaciones de los educadores en esta escuela primaria, una de las 42 asociadas al convenio en Las Tunas.

Despertar, mediante los libros y la lectura, el interés por el conocimiento universal y local, sistematizar el estudio individual, y hacer de la semana escogida cada mes algo distinto es un hecho, demostrado en que son los propios alumnos quienes buscan en la biblioteca los títulos y los comparten –hasta con exigencia- con la familia.

Ramona es la gestora principal de estos resultados, que pueden extenderse a todas las escuelas del país estén o no insertadas en el convenio y, con esta finalidad, llegó allí la comitiva del MINED, la cual evaluó como viable la original experiencia tunera y la pondrá a consideración para generalizarla.

Esta fiesta semanal no fue otra más. La marcó la iniciativa, la masividad y la diversidad de actividades que pueden realizarse con un libro. Y lo mejor, fue  evangelio vivo de un postulado que en Cuba es vital en el sector: leer es crecer.