20130329160203-ancianatunera.jpg

Por Graciela Guerrero Garay  Fotos: Chela G.G.

El desafío que tienen las sociedades modernas con el envejecimiento de la población es un reto que pulula en todos los lugares del planeta,  donde las personas envejecen en cifras inquietantes sin tener una ancianidad saludable y nada favorida por la crisis global de los recursos naturales, la economía y el cambio climático, en dependencia de los modos de vida y las políticas sanitarias de cada nación.

Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) los estimados del número de adultos mayores llegarán en 2050 a más de 180 millones en la región, contra los 57 millones registrados hasta el año pasado, lo cual exige, sin dudas, un replanteo en muchos aspectos vitales de estructuración social.

Un hecho a destacar en medio de las complejidades existentes y las que puedan venir es la esperanza de vida en el área, donde creció a 75 años y estaba en 51 en la década de los cincuenta, con una tendencia de ascenso hasta los 80 en los próximos lustros, como sucede en Cuba, por ejemplo.

De estas consecuencias y verdades,  la Isla, con más de dos millones de cubanos en la tercera edad, tiene entre los objetivos priorizados del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) para el 2013 el impacto de este proceso, así como de las enfermedades trasmisibles y el cáncer, el cual se ha convertido en la primera causa de muerte en 10 de las 15 provincias cubanas.

Mejorar las condiciones de las llamadas Casas de los Abuelos y de los Hogares de Ancianos, y preparar los recursos humanos que permitan asimilar las atenciones de este grupo poblacional – el 18,3 por ciento del total de habitantes -, son acciones concretas hoy, en una nación que ofrece sus servicios sanitarios gratis y cuenta con 11 mil 506 consultorios del Médico y Enfermera de la Familia para cubrir las expectativas de asistencia allí, en las comunidades y barrios donde residen los adultos mayores.

Paralelamente, el MINSAP trabaja por incrementar la calidad en todos los indicadores, incluidos los problemas administrativos y logísticos, a partir de una mejor actuación médica, la marcha correcta de las transformaciones que acontecen en el sector y el incremento de las potencialidades en la atención primaria, en la cual se pueden solucionar más del 80 por ciento de los problemas sanitarios de la población.

Aunque las cifras de la mortalidad infantil y la materna son inferiores a igual etapa del pasado año,  especialistas, galenos y personal general de la salud en cada municipio y provincia laboran para reducir estos significativos parámetros, con la misma fuerza que dedican también a disminuir la lista de espera que todavía existe en relación a las cirugías, de las cuales Cuba realizó por segundo año consecutivo más de un millón.

El titular del Ministerio de Salud Pública, Doctor  Roberto Morales Ojeda, en conversaciones con la prensa en el país destacaba estos proyectos, los cuales repercutirán irreversiblemente en la garantía sanitaria y la salud de cubanas y cubanos, quienes tienen acceso pleno al sistema y donde a diario se adquieren, con loables esfuerzos y recursos, tecnologías complementarias para asumir con el prestigio ganado hasta hoy los retos sociales del presente siglo en el área y la nación.