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Por Graciela Guerrero Garay    Foto: Leo Cortés

Los trabajos a favor de la recuperación del medio ambiente, la flora y la fauna en el litoral costero del norte de esta provincia de Las Tunas muestran resultados favorables hasta la fecha, tras varios meses de la aplicación de una política de reordenamiento en las comunidades de la zona, encaminada a preservar y rescatar la duna de arena y acabar con las ilegalidades urbanísticas, manifiestas allí por años.

Aunque los reportes son todavía discretos en la sanidad de los ecosistemas y el restablecimiento del orden, con la demolición de más de 40 inmuebles estatales y privados, se nota franca evolución de la vegetación y la arena en unos 70 metros  a lo largo de la costa de la playa La Llanita, del municipio de Puerto Padre y una de las preferidas por los bañistas foráneos y nacionales, por la calidad de sus aguas y la infraestructura hotelera que hay en el lugar.

Especialistas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en la Delegación Provincial aseguran que restan años para lograr la recuperación originaria del entorno, mientras aún existen más de mil 280 inmuebles sobre la duna de arena, los cuales gradualmente serán demolidos por los perjuicios que causan y su incidencia en temas de  urbanización y paisajismo, pues la mayoría están deshabitados y en muy mal estado constructivo.

En este sentido,  en el país y la provincia se mantiene un sostenido esfuerzo en hacer valer la ley y las transformaciones recogidas en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido Comunista, dado el gran número de ilegalidades localizadas tanto en las ciudades, comunidades y áreas dedicadas al turismo, como es el caso de las costas y playas donde el hombre, arbitrariamente, levanta sus inmuebles sin valorar las consecuencias de sus actos, ya sea como persona jurídica o natural.

Un hecho que demuestra la validez y coherencia de estas acciones necesarias está en la comunidad costera de La Herradura, en el municipio de Jesús Menéndez, igual en el norte tunero, donde se eliminó y reemplazó un puente que impedía la libre circulación de las aguas hacia el estero, provocando la muerte a varias especies de animales, entre ellos peces y cangrejos.

Continuar con estas labores de manera integrada es un serio empeño en Las Tunas, donde los organismos responsabilizados en hacer cumplir las disposiciones actuales se asoman también a otras zonas vulnerables del litoral en los municipios de  Manatí, Amancio Rodríguez y áreas localizadas como las playas El Raíl, La Boca, Punta de Tomate,   La Jíbara, Guayabal, Covarrubias y Los Pinos.