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Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

Concebir, desde ya y de manera previsora, el otorgamiento de plazas para estudiar magisterio en la disciplina de inglés el  próximo curso escolar 2013-2014, augura un buen presagio para llenar, poco a poco, los vacíos docentes  en la Isla y que, por lógica dialéctica, se acrecentarán a partir de este año con la jubilación de una fuerte cifra de maestros y profesores y el envejecimiento de la población cubana.

Los futuros maestros saciarán la demanda de la asignatura en la Enseñanza Primaria, subsistema del MINED que recibe ya, mediante las prácticas laborales, el apoyo de los cerca de cinco mil 800 estudiantes del Curso de Formación de Profesores matriculados en las Escuelas Pedagógicas del país.

Otra de las proyecciones para el venidero año lectivo es la facilidad que tendrán quienes concluyan la Educación Técnica y Profesional y deseen ejercer como profesores con título universitario, con la finalidad de impartir clases en asignaturas básicas de las diferentes especialidades politécnicas.

La carrera pedagógica, para muchos, es un “perfil caliente” por cuanto resulta complejo, muchas veces, cubrir las plazas de las Universidades o las capacidades habilitadas en el proceso de formación de docentes, ante la diversidad de disciplinas que ofertan las restantes Casas de Altos Estudios en Cuba, sus variantes de empleo y las debilidades  propias de la orientación profesional y vocacional manifiestas en años, en los cuales ejerció seria influencia el deterioro de los Palacios de Pioneros y los Círculos de Interés por la falta de recursos asociados al Período Especial, entre otras causas subjetivas.

En Las Tunas, por ejemplo, al cerrar el curso escolar 2011-2012 se logró, por cuarta vez consecutiva, la continuidad de superación a todos los estudiantes de noveno grado, pero se reiteraba el incumplimiento de las cifras del plan de ingreso a carreras pedagógicas en la Enseñanza Preuniversitaria.

Abrir otras ventanas que motiven, con inteligencia, a ese potencial de jóvenes aptos para cubrir el déficit de educadores en el país, trazar estrategias y promover análisis, cuando apenas cierra el primer semestre del actual período lectivo es, a mi modo de ver el fenómeno, una oportunidad tentadora para quienes no quieren someterse a las pruebas de ingreso o no alcancen los predios de las universidades, como resulta al optar por el Curso de Formación de Profesores.

La apertura de la Especialidad en Inglés es un buen augurio, pues no permitirá exclusivamente suplir las necesidades. También cuenta a favor lo llamativo que resulta el estudio del idioma entre la adolescencia y la juventud.