20120611152104-cuba-agricultura-urbana21.jpg

 

 

Por Graciela Guerrero Garay   

Sin quizás tener una dimensión exacta a escala social de lo que significa en estos tiempos de crisis alimentaria afirmar que los cubanos revierten, desde el año 2008, la imagen y el sentido que le daban al trabajo agrícola, el hecho deviene muestra loable de los cambios que ocurren en la Isla y los avances que se alcanzan en sectores deteriorados como la Agricultura.

En la vorágine de la cotidianidad y la prisa que se vive en las ciudades, muchos no se percatan que la presencia de frutas, vegetales, viandas y aderezos, fundamentalmente, son el resultado de las cosechan que se sacan a las más de un 1,4 millones de hectáreas de tierras estatales ociosas, entregadas en usufructo y de las cuales casi el 80 por ciento pare lo que se le siembra.

Al margen de los problemas que todavía persisten y la morosidad en la entrega de las áreas y los créditos bancarios para comprar insumos o animales, lo cierto es que cada día son más quienes se interesan por mirar el campo como futuro de vida y la demostración está en este territorio oriental, donde más de 900 jóvenes hoy se desempeñan como agricultores entre los 11 mil 400 usufructuarios existentes en un poco más de 110 mil hectáreas.

Con la aprobación del Decreto Ley 259 arrancó este programa, encaminado a elevar la producción de alimentos, todavía sin satisfacer la demanda nacional y la causa que origina que este año se inviertan 1.700 millones de dólares en la compra de renglones alimentarios.

Aún con todo, la producción agrícola creció en los tres primeros meses del 2012 en casi el 10 por ciento, con incrementos halagadores en el arroz y el frijol, en tanto la leche y los cárnicos decrecen, entre otros factores, por la sequía prevaleciente durante años y el mal estado general de las masas vacuna y menor.