20120601074031-260px-incendios-23.jpg

 

 

Por Graciela Guerrero Garay   Foto: Tomada de 26 Digital

Los incendios forestales son una veta roja que pone en peligro la aspiración de Cuba de contar para el 2015 con el 29,4 por ciento de su superficie cubierta por bosques, al revisar las estadísticas que denuncian que en los últimos tres años han sucedido 973 eventos de este tipo en la isla, los cuales afectaron 23 mil 410 hectáreas de esos pulmones verdes imprescindibles.

Sin sumarle los cuantiosos daños a la economía del país y al medioambiente, el problema es punto de análisis en los programas, organismos e instituciones que tienen que armar lazos para contrarrestar y revertir la situación, con síntomas y evidencias ya de que la acción humana está determinando también la ocurrencia del fuego junto a los cambios climáticos, las altas temperaturas y la sequía.

Aunque la etapa crítica para la incidencia de estos peligrosos  azotes a la flora y fauna  enmarca a los meses de febrero a mayo, los análisis del 2011 ponen sobre la mesa que en enero sucedieron 40 incendios – cifra reportada en febrero -, lo que hace pensar en un posible corrimiento de la fase de riesgos, a pesar de que el Cuerpo de Guardabosques indica que el número mayor ocurre por el descuido del hombre, marcado en la actitud negligente de los fumadores que arrojan colillas o fósforos encendidos sobre la maleza y otros materiales combustibles.

Durante el primer trimestre del actual año el panorama no cambia, más bien se complica con el reporte de 246 siniestros y la afectación de más de mil 500 hectáreas boscosas, concentradas en las provincias de Pinar del Río, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Las Tunas, números que superan en 73 la cantidad de incidencias en igual etapa del precedente calendario.

Esta  realidad, a la que se agregan incendios en mil 134 hectáreas de herbazal, se concentró en el oriente de la Isla, por no cumplir con medidas orientadas para los meses de alto riesgo e irresponsabilidades humanas, tal como indica una información del colega Roberto Torres publicada en Granma y en la que destaca que  esta última causa fue el origen del 24 por ciento de los fuegos reportados en Villa Clara, el vecino Holguín y este territorio.

Otras causas directas se vinculan a los vehículos carentes de matachispas, responsables según la fuente del 13 por ciento de estos fenómenos, junto a las quemas indebidas, la castración de colmenas y los cazadores y pescadores ocasionales.

Las Tunas dedica un esfuerzo adicional a la siembra de árboles para incrementar sus áreas boscosas, que hasta la fecha solo alcanzan el 16 por ciento y fueron seriamente afectadas por los azotes de los huracanes que les desbastaron su patrimonio forestal en el 2008, principalmente, y que ahora igualmente siguen amenazadas con la ocurrencia de estos siniestros, enemigos mortales en la batalla de los pulmones verdes contra el rojo mortal de las llamas de fuego.