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Por Graciela Guerrero Garay

El titular de Prensa Latina, fechado el 3 de noviembre en Washington, es exacto: cerca de 20 millones en EE.UU en extrema pobreza. Acá en Las Tunas, Cuba, es un domingo de asueto para muchos, pero otros tantos trabajan en las dependencias estatales como en labores por cuenta propia. Los vendedores de pan, verduras, viandas o dulces casi siempre hacen de relojes matutinos por las barriadas. Por la Isla entera sucede igual. Vuelvo a la noticia. “Al menos 20 millones 500 mil estadounidenses, el 6,7 por ciento de la población, vive hoy en la extrema pobreza, según estadísticas de la Oficina del  Censo”.

Me detengo a mirar a mis paisanos. Médicos y enfermeras se distinguen por sus uniformes. Las gorras marcan el atuendo deportivo de los hombres, quienes en mayoría van montados en sus bicicletas. Las mujeres prefieren los pantalones pesqueros o las sayas cortas. Ninguno tiene estampa de indigente y se mueven a sus respectivos destinos con seguridad. No hay un gesto ni un pequeño síntoma que denote que sobre ellos pende alguna impotencia o desgracia inevitable.

El contraste entre lo que acabo de releer y la realidad cubana es una perogrullada. Prensa Latina es clara es su mensaje:” Por esta consideración los expertos toman en cuenta que estas personas están ubicadas en el 50 por ciento o más abajo del índice oficial de indigencia. Los datos señalan que este sector es casi la mitad de los 46,2 millones de norteamericanos que viven por debajo de la línea de pobreza.”

Ínfulas de ricos no tienen tampoco. Se saludan y sonríen aún sin conocerse. Es un halo de camaradería que distingue a los cubanos y los une más allá de oficios y credos. Ahora mismo los tuneros, como en el resto del país, están contentos con la entrada en vigor de  las nuevas normas para la transmisión de la propiedad de la vivienda. Los acuerdos del VI Congreso del Partido Comunista y su documento rector, los Lineamientos para la política económica y social, se cumplen y hacen hábiles en el justo momento, cambiar sin prisa, como dijo Raúl Castro.

Sigo leyendo. “El Censo considera que para estar en el extremo de la cadena una persona debe tener un ingreso individual de cinco mil 570 dólares o menos al año, y de 11 mil 157 dólares una familia de cuatro miembros. En la actualidad los pobres más indigentes del país están en un nivel récord, pues una de cada 15 personas enfrenta esa condición. Tema central de las protestas del movimiento de los llamados indignados de Ocuppy Wall Street, las nuevas estadísticas muestran los extremos entre los ricos y los necesitados de la nación cuando el desempleo se mantiene estancado en un índice de 9,1 por ciento.”

El problema afecta mayoritariamente a hispanos, ancianos y pobres en edad de trabajar que han caído en la miseria, dice otro párrafo de la noticia. Eso sucede exactamente en Estados Unidos, el país que bloquea a Cuba, que la acusa de violar los derechos humanos y de no existir democracia. Saque usted sus conclusiones. Busque el titular de la agencia y lea más.

Yo simplemente le digo que hoy es domingo en Cuba. La gente va feliz a sus destinos. Confía porque tiene razones muy concretas para ello. Y con todos los problemas que debemos resolver, sin fiebres de consumismo ni abundancias, tenemos el pan seguro, el trabajo, la libertad de ser y no hacemos huelga. No por miedo ni represiones absurdas como difunden las campañas mediáticas, sino porque somos pueblo, con garantías sociales y oportunidades que hoy, en la mayor parte del mundo, son lujos de unos pocos. Esta perogrullada nadie podrá ocultarla jamás.