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Intenta Estados Unidos mutar a un monstruo

Por Graciela Guerrero Garay

Razones jurídicas o pretextos facistoides, no importa cual. Un barniz manipulado y manipulador  se extiende en la Corte Federal de El Paso, Texas. El terror es trasmutado como fraude y perjurio. El asesino confeso, prófugo de la justicia y terrorista internacional activo es tratado con alas de mariposa. En tanto, los Estados Unidos llaman, persiguen y acusan de dictadores a los líderes que intentan sacar de los extremos de la pobreza a sus clases más desposeídas, combaten las drogas, escolarizan, hacen caravanas para garantizar la salud de quienes nunca han visto un médico, etc., etc., etc. 

Si fuera poco, CINCO cubanos, que no mataron a nadie y trabajaron para salvar a su nación y al pueblo norteamericano de los ataques terroristas de los grupos que actúan en la Florida, llevan más de 12 años en prisión, cumplen condenas absurdas contra  todas las normas internacionales del Derecho y la lógica de pensamiento, y se les bautiza de TERRORISTAS en cualquiera de los contextos que abren suciamente el gobierno y los sectores contrarrevolucionarios, del segmento anticubano más reaccionario de Miami.

Nada nuevo, ni siquiera retórico. Cada día de juicio, buscan una tramoya donde esconder el asesino rostro de Luis Faustino Clemente Posada Carriles, ex agente de la CIA y autor del sabotaje que dejó sin vida a 73 cubanos en un vuelo de Barbados a La Habana, en octubre de  1976. Jóvenes deportistas en su mayoría. Una tripulación inocente también, que cumplía su trabajo ordinario. Crimen de lesa humanidad que todavía  no encuentra justicia.

 A tal altura del son anda la desfachatez en El Paso que, según declaraciones del anticastrista Yoel Borges, presidente de la mal llamada Junta Patriótica Cubana, con sede en California, fue “hecho por Fidel Castro y sus asalariados para desacreditar el exilio”. NI la demencia más cruel ni el ridículo más burdo califican tan descabellada afirmación. ¿Los cubanos auto fabricándonos un atentado? El colmo del cinismo y la mentira. Bueno, si estos personajes viajaron desde Los Ángeles para apoyar al monstruo, todo se puede esperar.

Lo cierto del crimen de Barbados es que Posada Carriles puso la bomba, eso quedó demostrado. Recuerdo que aún vestía el uniforme de secundaria básica y, al llegar a casa, encontré que la televisión trasmitía aquella terrible noticia y el acto multitudinario en la Plaza de Revolución, donde Fidel, justamente Fidel Castro Ruz, el Comandante en Jefe,  sentenciaba en las palabras finales del discurso a la memoria de los Mártires de Barbados: “Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla.”

¿¡Y ahora hay que leer estas cosas en revistas y medios que, a simple vista, parecen los más serios del mundo!? Tratan de virar la tortilla, como decimos acá en la Isla, pero ese macabro monstruo que igual  intentan mutar en los Estados Unidos y de manera especial en El Paso, Texas, no engaña  a nadie. El mundo sabe que es un terrorista confeso. Un asesino a sueldo. Un ser que jamás tuvo escrúpulo para cegar la vida de otros. Bastaba que la CIA diera la orden. Ahora lo menos que debe hacer es capitular con la vergüenza y declararse culpable.

Ni las calderas del infierno, ni creo que el mismo diablo, aceptarán tal basura desechable. Y si vale aquello de que “de tal palo, tal astilla”, pobre de los dueños del imperialismo, los pasillos de la Casa Blanca y la Corte y sus letrados. Pobres, sí, porque la justicia es coja, pero siempre llega. Y más temprano que tarde la mole de los pueblos y la palabra honrada llenarán los prelados de decoro. No es asunto de esperar, sino de seguir luchando.