20101001153019-correa-palacio-1-580x386.jpg

Patria y humanidad son las lágrimas de América

Por Graciela Guerrero Garay

Ecuador marca sus agujas de reloj con tensas emociones. Hay llanto en muchos hogares. Pudo ser mayor la sangre, los muertos, las angustias. Hoy viernes, primero de octubre, las lecciones de esta intentona de golpe de estado a Rafael Correa tienen que ponerse en las agendas de los pueblos. Hay que otear la dermis y desenmascarar a  quienes todavía  no aprenden que los pobres necesitan igualmente los rayos del sol.  El pan no puede ser a trozos desiguales.

Habrá también que hacer oratorias con los verdaderos diccionarios. Atacar la verborrea que confunde. Patria y humanidad son las lágrimas de América. Ecuador demostró, en 12 horas de alta tensión política y convulso dolor por su esperanza, que en la unión está la fuerza, que la gente, el pueblo, puede más que un grupo de inconformes y vendidos. Y Correa, valiente y conocedor de lo que quiere para esta misma gente que lo sigue, para su país y su gobierno, no defraudó esa excelentísima pasión de guerra- paz que defendieron los ecuatorianos.

Hoy el mundo -- hombres y mujeres que no se detienen a sabiendas de los precios que cobran los cambios y las nuevas miradas al horizonte --,  se recupera de esta sacudida violenta que llenó a Ecuador de temor y fuerza. Pero no están tranquilos. Sabemos que los perros intentan nuevamente morder cuando no se sienten satisfechos. Ya lo dijo un colega, no más Goriletes en América. No más golpes de estado. No más injusticias y dictaduras. Y la ola inmediata de solidaridad, de apoyo a Correa, lo reafirma.

Su discurso en el Palacio de Carondelet, sede del Gobierno, luego de ser rescatado por las fuerzas del ejército,  fue contundente: “ A la Revolución Ciudadana no la para nadie, no la para nada". Había pasión en ese pueblo inmenso, enorme, que lo vitoreaba y llamaba ASESINO a Lucio Gutiérrez, líder del partido opositor Sociedad Patriótica.

Ecuador es otra señal de lo que se gesta para todos los que apuestan levantarse y andar con la estrella en la frente. Todo no puede ser lujo y bombillas de colores desde el primer día, menos para los que tienen el poder y se roban los derechos. Correa no ha hecho todo lo que quiere, pero ha hecho más que sus antecesores. NO es fácil enderezar un camino torcido. Pero, al menos, como Fidel, Chávez y Evo, empezó a mirar a lontananza.

Y esos, los desposeídos, los que nunca recibieron un tratamiento médico, los que viven en las márgenes de los ríos abandonados a los vientos y copados de miseria, los que no sabían leer y ya casi acaban sus días de vida, esos han sentido la fuerza de esa justicia social que se prioriza. Y esos, como los que saben que el mejoramiento humano es posible, que las revoluciones son para los más y no para los menos, esos dijeron con Correa “Hasta la victoria siempre”.

Las lágrimas de América son Patria y Humanidad. Ecuador ha sido rescatado, pero aún así, hay que seguir oteando. Lobos, perros y águilas andan en grupos. No debemos olvidarlo.