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Esta vez sí tuviste mala idea, Gordo

Por Graciela Guerrero Garay

No fui  a despedirte.  No podía, pero tampoco quería. Siempre será mejor recordarte sentado ahí, en tu puesto del Salón de Reuniones, defendiendo tus proyectos o poniendo el caldo caliente. O por los pasillos, con esas bromas que llevaban la picardía de tu alegre carácter y que, a veces, olían a sarcasmo recién salido del útero de la rebeldía, la inconformidad y el empeño.

Peleaste siempre por lo que creías, sin importarte posibles consecuencias. Eso te hizo peculiar entre los amigos y abrió caminos curvilíneos en tus andanzas cotidianas. Eras así, protestón por derecho propio pero humano, servicial y entusiasta cual chiquillo malcriado. No aceptaste los muros ni las barreras existencialistas. Decidiste ser un soldado de voz alta y lo lograste, con flores y rasguños.

Siempre tuviste en la piel un poema, un verso o la improvisación de un nuevo encantamiento. Donde ibas, te notabas. Amabas la excelencia y te aferrabas a encontrarla. Se que nunca la muerte estuvo en tu bitácora hoy, mañana ni pasado.   La vida es del carajo – me dirías. Y empezarías a recordar sucesos, eventualidades y peligros de tu propia vida. También te gustaba eso… espolear las mareas dormidas, las piedras inertes, el gris del abismo.

Se que te llevaron a la fuerza, Alexis Pérez Sánchez. Esta vez no te dejaron plantar firme tus ideas ni ponerte el  cinturón para el próximo combate. Seguro dormías en alguna estrella en perspectiva. O tejías profundamente el cuerpo de tus nuevas metas. Apuesto que dejaste muchas cosas pendientes en tu agenda. Eras así, laborioso por decreto.

Gordo, que mala idea tuviste este amanecer del día catorce. La vida es del carajo – me dirías. Y quién sabe, si sacabas una décima burlona, irónica o dulce como esas almibaradas miradas que delataban tus secretos de un Romeo empedernido. Es mejor recordarte en tu puesto del Salón de Reuniones de nuestro Semanario, peleador de sueños, compañero constante, crítico y reflexivo, dispuesto a estar en todo, estando…

Esta vez sí que nos jugaste tu broma más pesada. Pero no vamos a creértela. No podemos. Las memorias de 26 impreso, nuestra Web, tu blog, tus alumnos, tus improntas…esa huella de sudor que compartimos, que entregaste, tus buenas y tus malas te llevarán y traerán cada día y ese sillón que hiciste tuyo  este lunes, como siempre, no tendrá tu perfume ni tu agenda abierta, pero mantendrá hasta el último segundo del tiempo tu espíritu de rastreador  audaz, tenaz, revolucionario y cubano.

Tuviste muy mala idea Gordo. La vida es del carajo – me dirías. Y enseguida le echarías el brazo a una de nosotras, y nos regalarías el piropo de tu alma. Volverías a esconderte o a preparar tu fusil lapicero para salir al trote por los caminos comunes. Seguro, Gordo, la  vida es del carajo. Desde tu nuevo escondite se, sabemos, que seguirás mirando el horizonte. Para ti las piedras siempre fueron flores.

 

Y ahora te dejo estas letras que también el viejo Lacha escribió para ti… ese amigo tuyo que será eternamente JOEL LACHATAIGNERAIS POPA.

 

Refrescándonos la noche de Fidel este viernes 13 de agosto, y cuando ya creímos que rebasaba la torcida ruta de un mal momento en que –quizás la sangre o el remolino de vivir estos momentos calientes por el sol y las realidades de nosotros mismos, hombres de toda la tierra – con el mismo vigor que conocimos, se paró tu existencia paradigmática.

Me lo dijeron como a las ocho de la mañana y extrañamente sentí un extraño y repentino roce en mis adentros. Experimenté un vacío familiar más allá de las filas del ejército de soldados que se entregan al debate de estos tiempos en donde voz y pensar son las armas necesarias.

Entonces busqué la foto que ilustra este texto. La miré detenidamente. Para extraerle todo lo que en ninguna conversación dijimos y donde en una crónica pudieran caber mis sentimientos.

Tu recia  figura mandaba cada vez en el patio de la Unión de Periodistas de Cuba en Las Tunas y allí era la alegría pujante:

Ella con hidalguía se mostraba sola: aglutinadora, reina de la familia, como cuando el 15 de abril, - en medio de mi alegría de tutor -, en la defensa de maestría de tus compañeras y compañeros, conversábamos y llevabas a la mesa los recuerdos, como sueños venidos de atrás: Llegaron nombres que llevabas dentro, profesores y compañeros de aula, las bromas juveniles, todo eso que a los cubanos hace diferente: trabajar, pasar trabajo al trabajar y de esas zonas de la vida, salir de carcajadas.

Aquella frase: ‘nunca te dejes provocar’, punzó en el currículum de la vida un consejo. Porque fue así como labraste el desempeño.

En la radio te escuchamos y en el periódico y la Internet, como en Facebook, te leímos, era como verte y conversar. Valientes diálogos. Sinceridades del corazón.

Alexis Pérez Sánchez: Nuestras huestes mirarán ahora un escaño libre. Ahí estará siempre ese soldado, que es amigo, que refrescó este viernes  13 de agoto de Fidel. Y con rigor de hermano, padre e individuo incalculable, perfumó la madrugada en la cual escribí mis recuerdos para decirme ahora y siempre esta nota que estará allí en el pupitre de tu vida: TUS SUEÑOS NO SE ME VAN A OLVIDAR.