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Por Graciela Guerrero Garay    Foto: Reynaldito Bermúdez

Un animalito en nuestras casas es tan común como un macetero con alguna planta natural u ornamental y, más que tradición, deviene identidad y cubanía. Por estos meses de verano los más pequeños disfrutan con mayor libertad y tiempo de sus mascotas y, a veces, cuando no las tienen, se aferran a que le busquen una y no siempre los padres están convencidos si les resultará, sobre todo a la salud.

 

Si prefieren los gatos no duden en regalárselo, pues el bien será colectivo. Hay estudios muy fundamentados de lo beneficioso que son estos felinos, que tienen el poder de relajar a los seres humanos y fomentar emociones positivas con su ronroneo. Están recomendados como animales de terapia, especialmente para las personas que se sienten muy solas, pues sus mininos afectos reducen el estrés,  ayudan a sus dueños a tranquilizarse y son ideales para quienes padecen de problemas psicológicos o alguna discapacidad.

 

Los estudios científicos los sugieren para casos de autismo, síndrome de Down, la hiperactividad infantil, desórdenes de conducta, depresión y la violencia doméstica. Igual contribuyen a la disminución de los niveles de presión sanguínea y el colesterol, y aumentan los índices de supervivencia en los pacientes con episodios cardiacos. En una palabra, se es mucho más saludable cuando se tiene un gato.

 

Friedmann y Thomas, en 1995, lo patentizaron con la investigación “Sube más alto tarifas de supervivencia de un año después de enfermedad coronaria”. Investigadores de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, afirman que sus propietarios tienen menor probabilidad de morir a consecuencia de un infarto, al tiempo que indican que su presencia y compañía no curan pero hacen devolver la sonrisa, refuerzan la comunicación familiar y trasmiten seguridad y confianza en los momentos de intercambio de caricias y mimos.

 

Esta influencia enigmática y misteriosa de los gatos era utilizada para sanar en civilizaciones muy antiguas, pues ellos tienen una frecuencia vibracional muy elevada en su código genético que ayuda al hombre a equilibrar sus corrientes energéticas, que al estar distorsionadas responden atacando a los órganos y vísceras. Entonces, esta mascota, por intuición, se coloca donde existe el exceso o déficit de energía y la desbloquea por ley natural permitiendo que fluya debidamente en nuestro interior.

 

Y lea esto antes de salir corriendo a buscar un gato: el sonido que emite su ronroneo cura fracturas de hueso. La razón está en los mantras especiales que realizan al emitirlo, que permiten renovemos nuestra energía interior y actúan sobre los chakras, en los que influye hasta el color del pelaje y la velocidad en que trasmiten con su mirada el gran don revitalizador que llevan dentro. No es nada despreciable, por tanto, el valor que dan hoy a la gato-terapia. No limite a nadie en casa que sea la mascota preferida.

 

Agradecemos mucho a mis amigos de los grupos Extrasensorial tan interesante envío que permitió redactar estas líneas.