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 Por Graciela Guerrero Garay

 

Un colega español me dejó un comentario en mi blog y un “¿enemigo?” también. Vertían su inconformidad con el artículo que hice sobre las Damas de Blanco, titulado Damitas de cola loca.  MI amigo expuso su opinión sin faltarme el respeto, al menos, a ultranza. Sus ganas de “matarme” estaban diluidas entre líneas.

 

Mi opositor, en cambio, hizo derroche de las ofensas y los insultos: a mi pensamiento crítico, al gobierno cubano, a la ética periodística, a los dirigentes, al comunismo, al socialismo y a todo lo que le resultó antagónico a mis razones expuestas.

 

Lo bueno que tiene mi profesión es que, aún en la más cruenta batalla de ideas, se reflexiona de ambas partes y, en esa misma medida, hay derecho a réplica. Al tiempo que quienes leen piensan, analizan y pueden decidir o no sumarse a la polémica.

Lo malo, para mí, es que nunca, ni en Internet que no tiene pautadas normas conclusivas de extensión, el término espacio – tiempo, lógica de lectura – aceptación pública permite a una decir todos los elementos esenciales que tiene el asunto, pues sería la noticia de las mil y una noche o el reporte de nunca acabar.

 

No retomo el tema – y lo dejo literal y oficiosamente explícito – para ripostar, contestar, convencer, agredir, refutar o lo que sea, sobre ambos comentarios. No escribo para que le guste a nadie. Ejerzo mi profesión bajo absoluta responsabilidad y con toda la información que me brinden los hechos concretos, objetivos. Ni en el llamado género Crónica abogo a la mentira ni a la falsa imaginación, porque un vuelo de mariposas será siempre para mí un acto sublime, sorprendente y divino que la naturaleza me deja disfrutar porque estoy viva, aunque le produzca náuseas al gato de mi vecina. Creo, entonces, que la mariposa es un regalo de Dios y no el diablo disfrazado.

 

Hago estas líneas porque, una vez más, me resulta genuina la grandeza de mi país. Cada día es más popular, más auténtico, más seguido, más necesitado, más paradigma,   más controversial, más vital y más firme en su luz y su palabra. Creo que nadie de quienes usan hoy una pluma para algo lo ignora. Y vea usted, desde pequeñita me enseñaron – y lo comprobé hasta en carne propia – que las muchachas bien bonitas son las que arrancan por doquier piropos. ¡Y antes de ser socialista me piropeó a mi Cuba ese gran almirante que fue Cristóbal Colón ¡ ¿ Quién no ha leído aquello de “esta es la tierra más hermosa que ojos humanos han visto?

 

Y es que a uno mismo, acostumbrado a sus puestas de sol y sus atardeceres, a sus calles con bombillas y sin bombillas, asfaltadas o salpicadas de piedras y huecos, con sus pregones hechos al martillo de las aperturas cuentapropistas que trajo el llamado período especial, resultan geniales la picardía que encierra el criollismo natural que lo envuelve. Es una magia pura. Fíjese, casi todos nos quejamos por todo, pero la mayor parte del tiempo nos la pasamos riendo y hay que ver cómo se disfruta en la cola del pan, la bodega, los agromercados.

Los jóvenes, esos que dicen por ahí que les lavan el cerebro con ideas dictatoriales desde que nacen, no sé de dónde pueden sacar tanta sustancia gris para ganar concursos internacionales de ortografía, de ciencias… ser ajedrecistas famosos como el tunero Lázaro Bruzón, valer millones y millones entre los caza talentos deportivos… puede ser muy interesante y utilitario para muchos lugares de este mundo investigar qué usa la Revolución para limpiarlos, porque dentro y fuera hacen maravillas.

 

Ahora mismo están de Congreso, el IX de la Unión de Jóvenes Comunistas, y vuelve a ser exclusiva “esa cosa” de mi país. Se expresan tan bien, trasmiten una seguridad tan propia cuando analizan los problemas – que hay muchísimos  - , los reconocen con una valentía convincente y, si fuera poco, proponen la posible solución ahí no más, delante de las cámaras de televisión, cara a cara a la máxima dirección del país y sabiendo que también se trasmite hacia el extranjero. Únicos los chicos y chicas nuestros, imagínense que acá cogen presos a todos los que cuestionan… ¿y la libertad de expresión?  Bueno, al decir del buen campesino, venga y vea. Diga usted.

 

Mi país es así… como esas campanillas salvajes y silvestres que cada amanecer te sorprenden como el primer día. Ahora mismo, este domingo de abril, el 4 exactamente, mientras termino estas líneas habla por el Canal 11 el Presidente Raúl Castro… y como dijera mi abuela con orgullo… le está diciendo al pan, pan y al vino, vino… y con esa misma claridad amanece en Cuba…nada, que aquí el sol sale para todos. Pero nadie se asuste, al astro le quedan rayos para que la oscuridad se acabe por ahí. El ALBA, sea bienvenida el ALBA.