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Por Graciela Guerrero Garay    Fotomontaje: Chela

 

Las fotos que publico son de Reuters. Todas traen esa impronta de dolor y miseria que cubre cada esquina rota de Haití. Lo peor es que, cualquiera que sea el crédito que traiga la fotografía es igual y, lamentablemente,  será así por mucho tiempo. La extraordinaria solidaridad mostrada por el resto de las naciones ya no podrá cambiar la historia.

 

Hambre negra, profunda como en África. Seres humanos que se desorientan desde el mismo día de nacer a golpe de insalubridad, saqueos, robos con violencia. La pobreza es un gato salvaje que busca las entrañas y las devora, sin piedad.

 

Lacerante realidad que hace cuestionar hasta donde el hombre es humano, inteligente, con sustancia gris y tacto en las manos. El terremoto ha sido un monstruo natural inevitable. La noticia rubricada por NOTIMEX, de la corresponsal Gabriela Sotomayor, es más monstruosa aún: ¡¡¡¡¡HAN SECUESTRADO 15 NIÑOS QUE ESTABAN SOLOS EN LOS HOSPITALES DE HAITÍ!!!!

 

UNICEF hace la denuncia. El asesor para protección de la infancia, Jean Claude Legrand, dijo en rueda de prensa  que “lamentablemente el organismo ha constatado el secuestro de 15 niños y se teme que los responsables son redes de trata con ligas en Santo Domingo”. Así cuenta la información. Cita textual sus declaraciones, las que argumentan que “la evidencia viene de la organización Save The Children, personal médico y trabajadores sociales”.

 

 

¿Hasta dónde el negocio será más importante que la pueril virginidad de un niño? ¿Hasta cuándo el dinero seguirá comprando la vergüenza de la especie que, según nos enseñan, es la más evolucionada de la escala biológica? Parece infantil sacar a punta de lapicero todas estas interrogantes. ¡¡¡¡¡Es tan archiconocida la respuesta!!!! Es tan corrupto el proceder de los grandes magnates que se mueven detrás de esta infamia. Es tan denigrante la impunidad y el soborno.

 

Pero también es inevitable conmoverse y denunciar.  Ya lo dijo Mahatma  Gandhi, lo más atroz de las cosas malas es el silencio de la gente buena. Y nunca será  estéril poner en la palestra de los corazones vivos hechos así. El tráfico de niños tiene que acabar en el mundo. Tenemos que acabarlo. Tal como hay que condenar, denunciar, NO VOTAR, por quienes desde su podio presidencial apuntan  el dedo para el lado equivocado o dictaminan la guerra, saquean las selvas, quitan las tierras al indio, al campesino, contaminan el agua, el aire, el mar, desalojan…

 

…Nunca a favor de los más, sino para endulzar sus bolsillos, para implantar su voz, para gritar su superioridad, para hacer crecer sus sauces imperiales, para acusar a naciones y pueblos de las más leves decisiones que toman, para traficar órganos mientras por falta de un trasplante mueren Dios sabe cuantos cada día…vil terrorismo callado que se viste con firmas y cuños o lleva corbata de “Señor, Mrs., Miss..” veneno gerencial que cobija a asesinos confesos y su ley es matar, matar, matar…

 

A esos, sin vueltas, hay que meterles un terremoto en el alma…bueno, que digo, habría que primero inventarles el alma. Esta noticia de NOTIMEX es el crédito fiel de cuantos desalmados aprovechan la mirada mustia y lagrimosa de un niño pobre, escuálido quizás, y con las manitas extendidas buscando entre su oscura soledad un beso maternal.