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Un hombre a quien quiero y admiro por sus ideas y su esfuerzo por defender la verdad de los pueblos, de los revolucionarios, incluso con su propia vida, aunque la suerte quiso enhorabuena que esté vivo para contar la historia y seguir en combate, me manda estas breves y concretas palabras que acompañan un artículo que, como dice Jorge, un excelente escritor bolivariano panameño, es útil y necesaria su lectura, mucho más ahora que ahí está Honduras.

Me place reproducir sus letras en mi weblog, junto al texto de cita. (Graciela Guerrero Garay)

 

Desde Colombia llega la adarga de Quijotes:

 

Excelente articulo para mantener viva la llama  de la revolución...para no permitir que la historia se repita...para señalar  que el paramilitarismo  dentro de los estamentos gubernamentales no es nada nuevo...acá en Barranquilla siguen llegando las listas de las llamadas "AGUILAS NEGRAS" cargadas de amenazas que hacen cumplir antes de las 72 horas que dan para abandonar la ciudad o el país...en estos últimos días han asesinado 17 dirigentes sindicales...ultimaron una doctora en su consultorio...un medico en Cartagena dentro de la clínica...y otros crímenes mas en otros lugares...JORGE =escritor bolivariano panameño


Ed. Impresa OJO DE VIDRIO

El atentado del 2 de junio

Por Ramón Rocha Monroy - Columnista - 4/06/2009


Este 2 de junio se cumplieron 29 años del atentado del 2 de junio de 1980, cuyo objetivo era aniquilar al binomio Hernán Siles Zuazo-Jaime Paz Zamora y demorar así el retorno del país a la democracia. A último momento, el Dr. Siles desistió de abordar la avioneta que debía llevarlo a Rurrenabaque en su campaña electoral de ese año que culminaría en las elecciones de junio. Se embarcó Paz Zamora, candidato a la vicepresidencia, junto a Jorge Álvarez Plata, Enrique Barragán, Jorge Sattori, un periodista y el piloto de la nave, y minutos después se incendió el motor y la nave se precipitó a tierra en los alrededores de Laja. Paz Zamora obró con entereza, resistió el golpe porque se había aferrado al cinturón de seguridad, alcanzó a comprobar que los pasajeros que iban adelante estaban muertos, lo mismo que el periodista que iba a su lado, abrió la ventanilla de emergencia y se lanzó al vacío con fortuna, pues cayó sobre el ala, dio un volteo y pisó tierra. Sin embargo, al abrir la ventanilla le vino encima una llamarada de fuego que le ocasionó quemaduras en el rostro, las manos y la zona de los riñones. Otra avioneta que hacía vuelos de escuela bajó a tierra, lo recogió y se lo llevó al aeropuerto. Poco después partía a un hospital de Washington, a rehabilitarse.
Al alquilar la avioneta, nadie sabía que el negocio era del coronel Luis Arce Gómez, a quien se atribuyen varios crímenes que se sucedieron de marzo de 1980 a enero de 1981. La escalada de violencia comenzó con el asesinato del padre Luis Espinal en marzo, siguió con el atentado del 2 de junio, en el cual salvaron la vida los dos candidatos de la UDP por las circunstancias anotadas; el 29 de junio estallaron tres granadas en El Prado, de La Paz, destinadas a eliminar
al Dr. Siles (mientras Paz Zamora se recuperaba en Washington); y aunque no lo consiguieron, hubo víctimas fatales. El 17 de julio se produjo el golpe con la captura en vida de Marcelo Quiroga Santa Cruz, quien fue muerto junto a Carlos Flores Bedregal. Así se sucedió la ola de persecuciones y abusos de grupos paramilitares y represores oficiales, hasta que el 15 de enero de 1981 fueron eliminados los ocho miembros de la dirección clandestina del MIR en un edificio de la calle Harrington.
Paz Zamora debía permanecer en el hospital de Washington por varios meses, pero a sólo 45 días de su ingreso tuvo noticia del golpe de García Meza y se reincorporó a la resistencia viajando a Quito, donde se constituyó el Gobierno de Unidad Nacional en la clandestinidad. Las fotografías de entonces junto al presidente Jaime Roldós, que le brindó todo su apoyo, lo muestran con sus severas quemaduras al descubierto. Poco después lo cobijó el presidente Omar Torrijos, en Panamá. Paz Zamora asumió la representación internacional del GUN y entonces Carlos Andrés y Peña Gómez le facilitaron contactos con otras personalidades como Olof Palme, Betino Craxi, Felipe González, Billy Brand, Mitterrand y Mario Soares. Lo curioso es que Roldós y Torrijos fueron eliminados poco después de la muerte también trágica de un general peruano progresista. En un artículo de la época, García Márquez comentó que nunca antes las víctimas habían sido tan escogidas, como si la eliminación de esos líderes fuera la prolongación de la Operación Cóndor, que se inició en la década anterior. Si el binomio de la UDP era despejado aquel 2 de junio, ¿hubiera habido el golpe del 17 de julio? Es la pregunta que inquieta a los historiadores, pues tal vez ese golpe ya no hubiera sido necesario.