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Por Graciela Guerrero Garay

Es hermoso sentir y ver, al mismo tiempo,  como los sentimientos humanos cuando son puros y auténticos, no se disfrazan de meteoritos, luces fosforescentes o simples bombillitas de navidad.

Nada puede tragárselos. Ni las campañas ni los altavoces. Ni las distancias ni las opulencias. Ni los almanaques ni la amnesia.

Siempre están, aún callados y sellados con profundas heridas de sudor y sangre.  Y la décima, ese río saltarino de palabras amarradas con apasionadas sogas de rima y canto, ton y son, es uno de los tantos caminos que escogió el hombre para desnudar su corazón al viento.

Un tunero ausente, pero prendido por largos años de esa novia que nunca olvidó, su querida ciudad de Las Tunas, me hace llegar estas estrofas desde Miami para testificar, con enamorada métrica, todo el torbellino de añoranza que le envuelve.

El no me pidió que las publicara. Es un hombre demasiado modesto y respetuoso para ello, pero yo, que abrí este espacio para compartir la décima de TODOS, sin rigores críticos ni vuelos literarios, decido traerles la voz escrita de Orlando Pascual Cruz, para que disfruten un poco de esa intimidad saltarina y cómplice que retoza en esos versos encadenados y decasílabos que se llaman Décima.

Y, por qué no, para que todos esos tuneros ausentes, no importan dónde estén, pero llevan sus raíces hondas y se trasladarán, seguro, a estas locaciones tan sui géneris y tan tuneras que nos deja caer Orlando, como suaves cascadas, en su creación poética.

 

ESTAMPAS TUNERAS
yo no soy de esos tuneros
que niegan el Marabú
que nunca tomaron prú
ni fueron al Matadero.
No saben de Río Potrero,
de La Cuaba o Sarandico,
no saben quien fue Malico,
Germán Camión, Esquivel
o lo que hacía Ismael
en el tejar de Perico".

 

Yo soy tunero, tunero

Como el agua del Cornito

Las frutas de Palmarito

Y el Kiosco de Buruquero.

Como el caballo ligero

Que cabalgaba Payé;

La varita de Bidet

(Ejemplo de su enseñanza

O el carrito de mudanzas

Que tenía Carcasé.

 

Tunero que día tras día

Recuerda esa ciudad

Que nos dio natalidad,

Amor patrio y alegría.

Y así cantando diría:

“Como un día partiré”

Al morir repetiré:

Tunas, mi pueblo, te quiero

Porque yo nací Tunero

Y Tunero moriré.