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Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: Cortesía Centro Universitario

 

Los amplios escalones de mármol le abren las entrañas a la calle, como si llamaran a todos los que quieren matizar un sueño o alcanzar una meta. Y los convoca desde adentro. Día a día, son más quienes le convierten en el eje de amor de sus pasos y el gnomo del futuro que vendrá.

Hay un orgullo peculiar de pertenencia y no es el mismo de una década atrás. Crece cada curso su matrícula, se insertan más docentes con el Programa de la Universalización, incrementa el tutelaje práctico a estudiantes de otras enseñanzas y abre los brazos a nuevas carreras, eventos nacionales, internacionales y  la comunidad, sin contar su primacía como pilar de la Educación Superior en Las Tunas.

En una palabra, el Centro Universitario Vladimir I: Lenin, de este Balcón del Oriente de Cuba, no es un lugar privativo de un segmento selecto de la sociedad tunera. La extensión universitaria, fundamentalmente, le quitó el espejismo de la incógnita y rompió la barrera de cualquier silencio posible.

El proyecto tiene nombre de mujer: Universitas.

 

UNA HISTORIA DE HACE TIEMPÒ

 

Recuerdo la primera vez que me invitaron a una actividad. Cautivaba encontrar a lo mejor de nuestros poetas, artesanos, escritores y trovadores allí, en los bajos del edificio central. Unos con sus versos, otros con la guitarra, los más con sus creaciones artísticas de todo tipo.

Desde una colección de pequeño formato hasta una pieza en miniatura, sin dejar de lado a la cerámica, la fibra sintética, la artesanía utilitaria y accesorios varios de cuero, textil y metal. Toda una galería de buen arte, gusto y respiro espiritual. Y lo más importante es el asombro de la gente de los alrededores. Niños, ancianos, jóvenes, mujeres y hombres que, por la impronta de la agitación cotidiana, apenas conocen todo el acervo cultural y los valores estéticos de quienes hacen de la cultura tunera un aval nacional e internacional con prestigio y diversidad.

Es el fruto colectivo de la universidad, con el proceder directo de la Facultad de Estudios Socioculturales. La doctora Rafaela Macías Reyes, jefa de la carrera, es el hada madrina de este proyecto de transformación, que promueve el desarrollo de una cultura general integral de las escuelas de la comunidad universitaria. Es decir, que el trabajo de la especialidad no se quede solo en ella, sino que sea un reflejo que motive y sume a todas las restantes disciplinas. Y luego, hacia fuera, al entorno, a los CDR y las Circunscripciones cercanas.

 

ESPACIOS FIJOS CON OBSERVADORES MÚLTIPLES

 

Cada manifestación artística tiene un espacio fijo y establece una comunicación visual e interactiva. Cada creador está allí, junto a su obra, y toda la institución ese día de Universitas, tiene un local donde buscar lo que pide el gusto estético, el intelecto ávido y el hambre de la sabiduría. Es un evento popular, desde adentro hacia fuera. Un encuentro entre prestigiosas personalidades del mundo cultural del territorio con los estudiantes, el claustro, los vecinos.

La escritora Lesbia de la Fé, por ejemplo, ha ocupado más de una plaza en la locación bautizada como Cuerdas y Voces. Lo mismo el decimista y editor Antonio Gutiérrez, pero cualquier estudiante puede leer su poema. En la comunidad sucede lo mismo y las Asambleas de Rendición de Cuentas, la celebración del 4 de Abril, el Día de los Niños, entre otras efemérides locales y nacionales, muchas veces tienen el matiz de este buen arte que promueve y cultiva el Centro Universitario, no solo con los alumnos de Socioculturales, sino con los grupos de aficionados de otras carreras.

 

UN APLAUSO NACIONAL PARA EL EXTENSIONISMO

 

No es difícil enamorarse de Universitas. El día que se le hizo un entierro a la ignorancia también se murieron todos los imposibles. Dagneris Batista de los Ríos, como todos los integrantes del Departamento de Extensión Cultural, aman a este suceso con nombre de mujer porque rompió para siempre el marasmo y la quietud del trabajo cotidiano y es hoy el único de su tipo en el país, lo que ha traído de vueltas premios y reconocimientos.    Y cuando los pequeños del barrio andan revueltos un día de julio y vea mucha gente, padres, abuelos, tíos y curiosos, no lo dude. Y si quiere pregunte, hay una sola respuesta: Esa es la gente de la Universidad.   Pero un día de julio puede ser esta noche o mañana. Así de fantástica es, puede creerlo.