20081111175918-ciclon-2.jpg

Los valores están entre la gente

Por Graciela Guerrero Garay

Una vez más el desprendimiento y la solidaridad de los tuneros está de ronda. Y, aunque preferimos que nunca haya que manifestarla a causas de desastres, es innegable que los valores y la disciplina cultivados por la Defensa Civil durante estos años de educación revolucionaria y preventiva afloran con toda la dimensión humana necesaria.

No solo en la ciudad de Las Tunas se constató este sentimiento. Desde Manatí, otra vez golpeado por la naturaleza, ahora con el ciclón Paloma, me llegó el testimonio vía telefónica.

Hay zonas inundadas – me cuenta Arianna González -, nos falta la electricidad. La gente del Puerto todavía está esperando los techos que faltan, pero enseguida nos unimos y las casas más fuertes que resistieron a Ike abrieron sus puertas para recibir a los vecinos.

Otros familiares y amigos, del propio Manatí, se brindaron y acogieron a familias de aquí. Los manatienses hemos vividos momentos duros, pero cada día hay más disciplina y ya nadie desobedece las orientaciones de la Defensa Civil. Continuar trabajando por la recuperación, ese es el ánimo y la decisión de este municipio.

En esta capital provincial parecía inminente también el azote de Paloma. En los barrios se notó el fin de semana el claveteo de puertas y ventanas. Se amarraron los tanques de agua. En las bodegas se trabajó todo el día en la venta de los productos normados. Lo mismo en las carnicerías.

Por voluntad propia, resultado de esta educación sistemática y preventiva, en las comunidades se desyerbó solares y alrededores, limpiaron tragantes, quitaron escombros. Paloma no entró a la ciudad, pero los tuneros, como los que viven en el sur del territorio, estaban preparados para recibirla con más organización, celeridad y protección de los bienes personales y estatales.

La experiencia de Ike, la confianza en la Revolución, tienen frutos concretos. Saldremos adelante.