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Por Graciela Guerrero Garay   

La niña de rubias trenzas todavía no sabe poner su nombre. Los demás, junto a ella, tampoco. Cada tarde, sin embargo, toma de la mano a su mamá y le pide que la lleve a ver a su maestra. Y en la amplia plaza, que no existió antes, se reúne con sus nuevos amigos. Quizás los mismos que un mañana cercano compartan el aula o el pupitre.

Este es el resultado del Programa Educa a tu Hijo, uno de los logros que más mueve el sentimiento de las maestras de preescolar de la escuela primaria Tony Alomá, del municipio Las Tunas, ciudad capital de la provincia de igual nombre, bautizada como el Balcón del  Oriente de la Isla.

Son 52 niños entre las edades de dos a cuatro años, quienes todos los miércoles y jueves van al encuentro de sus futuras docentes. Incluso, por afinidad, se les deja escoger la que prefieren y las madres, en tanto, reciben orientaciones de cómo prepararlos para la vida escolar. La asistencia es formidable.

Aunque para muchos este detalle desmerite atención o sea uno más, en la “Tony  Alomá” deviene garantía y calidad del proceso docente en  ese primer curso escolar, vital para un aprendizaje consciente y una labor educativa que sirva de sostén al resto de los grados. Pues, justamente de aquí, salen las matrículas y aulas futuras y se eliminan los problemas de inadaptación a la escuela y las maestras.

Ahora, también, todo es mucho más viable, gracias a la remodelación general que recibió el centro en correspondencia con los nuevos conceptos que transforman la escolarización en Cuba, a partir de los Programas de la Batalla de Ideas. De tal suerte, nada es igual.

La comunidad es otra y la edificación es como una casa de muñecas recién estrenada que favorece el entorno y hace resaltar la esencia de su misión en el contexto del barrio.

La imagen de escuela vieja y angosta se borró para siempre. Ahora hay laboratorios de computación, salón de reuniones, un local para cada especialista, una biblioteca, áreas de Educación Física, un televisor para cada aula, tres vídeos, asesores para el Programa Audiovisual, un Instructor de Arte y unas áreas verdes que te enamoran desde la acera de enfrente.

--- ¿ Beneficios de estos grandes cambios?.

--- Excepcionales, me responde Maritza González Zaldivar, la directora. Los 29 docentes estamos muy contentos. Se trabaja duro y tuvimos que completar el claustro con siete maestros en formación, pero poder atender 20 niños por aula le facilita mucho la labor integral al maestro, pues atiende mejor al alumno y la familia.

--- ¿ Satisfacciones o resistencia al cambio?

--- Satisfacciones. Nunca pensamos tener las condiciones materiales que hay ahora. Somos un colectivo muy estable, de años. La mayoría de los actuales estudiantes son los hijos de alumnos de esta escuela. Eso facilita mucho la comunicación, la retroalimentación y el conocimiento que debe tener el maestro  del muchacho y su medio familiar. Ahora se trabaja con todo lo que necesitamos y hay comodidad y privacidad para hacerlo. 

--- ¿ Retos y expectativas?

--- La exigencia. Es un curso escolar muy exigente, pero estas transformaciones benefician plenamente la educación primaria y al docente. La Televisión educativa es una preparación metodológica para el maestro. Uno aprende, es un especialista mostrándote cómo manejar un tema, cómo impartirlo,  es una ayuda muy especial. Si hay alguna expectativa es lograr resultados que se ajusten a estas grandes mejoras que nos trajo la Batalla de Ideas. Y en ese compromiso estamos.

APUNTES AL MARGEN

Maritza tiene un alma sensible y moldeada para ejercer el magisterio. No me extraña verle un brillo de lágrimas en los ojos cuando me cuenta que tiene que mandar a una  estudiante para la Enseñanza Especial. Así de hondo cala los problemas reales y posibles de sus 299 alumnos de preescolar a sexto grados. Tampoco es formal cuando me dice que “el trabajo de esta escuela es parte de mi vida”. Tenía 16 años cuando empezó en la “Tony” como maestra y ya suman 25, de los cuales 12 han sido de directora.

Entonces uno no abre los ojos cuando se entera que desde la barriada de San José, a casi tres kilómetros de allí y con otros centros cerca, vengan niños y niñas apretando el paso para llegar temprano. O que las madres busquen en la maestra su confidente y estén allí, en primera fila, para cualquier tarea.

La escuela, claro, tiene el primer lugar en la emulación del municipio Las Tunas en más de seis cursos y marca entre las primeras de su tipo en la provincia y el país.

Aprende uno, pues, a volver a creer en la esperanza y la voluntad que nace del amor de un colectivo unido. Salgo al exterior con ese halo que deja una mariposa en los versos sencillos de Martí. Y la dimensión de la Batalla de Ideas se me antoja, amén del diccionario y los sentidos, en ese sentimiento cotidiano, anónimo, que hace latir el corazón sin otra pretensión que la del derecho a la vida y la sonrisa de esa chiquilla de trenzas rubias que besaba en puntillas a su futura maestra.