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Interminables banderas de amor

·        Cada verano esta provincia se llena de sudores frescos que vienen de Italia y se convierten en obra de solidaridad y hermanamiento a través de la Brigada de Trabajo Voluntario Giovanni Ardizzone, protagonista en estos diez años de creada de los esfuerzos de la región de Lombardia por burlar el bloqueo de los Estados Unidos y contribuir al desarrollo tunero.

Por Graciela Guerrero Garay    Fotos. Felicia Duany Trutié

La Casa del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) en Las Tunas tiene la impronta de la naturaleza en sus cuatro puntos cardinales. La verde enredadera está salpicada con sus campanas violetas y el calor simula ser más llevadero, en medio de una decoración sencilla, en la que el buen gusto marca la diferencia y el ambiente comunica por sí mismo.

Este detalle, junto al trato gentil y exquisito de sus trabajadores, garantiza que los amigos que vienen de todas partes a mostrarles el respeto y la solidaridad a los tuneros se sientan bien.

La Asociación de Amistad Italia – Cuba resulta testimonio vivo del empeño del ICAP por cumplir sus misiones, en medio de una hostilidad global que intenta tergiversar las esencias del proyecto socialista, alejar cada vez más al país de sus potenciales y reales admiradores y multiplicar los efectos del bloqueo económico. Por eso, la Delegación en Las Tunas multiplica el esfuerzo y se gana el aplauso como buen anfitrión.

Los italianos, artífices directos del convenio de hermanamiento entre la región de Lombardia y Las Tunas, disfrutan cada verano de su estancia productiva en la provincia, están de pláceme en la Casa de la Amistad y cumplen diez años de estrechar filas por aquí a través de la Brigada de Trabajo Voluntario Giovanni Ardizzone.

Muchos hechos relevantes resaltan el memorando de este colectivo amistoso, al que se suman cada día más amigos de los diferentes pueblos de Lombardia. Este verano vino la brigada número 19 y, con ella, se festejaron también las actividades centrales por el X Aniversario.

OBRAS DE AMOR

Donativos de útiles diversos para los centros de la Salud y la Educación, proyectos comunitarios relacionados con la Agricultura y cultivos de fuentes exportables, ropas y labores concretas de remozamiento y avituallamiento en distintos centros de interés económico y socioculturales, figuran en las tareas principales consumadas a lo largo de esta década.

Sin embargo, mientras todos estos aportes se realizan en medio de una armonía y coordinación viables, allá en la lejana Italia la obra de amor por Cuba y los tuneros es totalmente diferente. Mítines a todo riesgo, horas interminables de trabajo, recorridos por los diferentes pueblos de la región para recaudar fondos, hablar del socialismo cubano, de la magnificencia de las ideas que le llevan a pensar y concretar los derechos de las mayorías, de la cordialidad de este pueblo y de la injusticia cometida contra los CINCO.

Y las puertas de la verdad se abren. En el acto central por estos 10 años de trabajo ininterrumpido el reconocimiento llegó a tuneros e italianos. Los fundadores, activistas, centros donde han laborado, organismos e instituciones que llevaron y llevan a vías de hecho esta solidaridad.

Son nexos propios de las grandes obras y los hombres que alistan ideas y corazón contra lo imposible. Sentimiento esencia del estimulo especial que Nay Caballero, delegado del ICAP en Las Tunas, entregó a Mario Pistillo, jefe de la XIX Brigada, para trasmitirlo al Coordinamiento Regional de la ANAIC en Lombardia.

Francisco Monterisi, por la parte italiana, en sus palabras centrales también destacó la nobleza del proyecto de hermandad, hacedor de puentes no solo una década, sino siempre que la virtud reluzca por encima de la maldad. Para bien de los pueblos, la luz pervive eternamente en las tinieblas.