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Muy bien recibido por los tuneros el discurso de Raúl Castro

·        Su objetividad de análisis, los tópicos tratados y la seguridad y confianza de la Revolución en el pueblo y de este en su Revolución, resultaron criterios recurrentes en la opinión de los tuneros sobre el discurso central del Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la velada político cultural por el Día de la Rebeldía Nacional, efectuada en Santiago de Cuba

·        Muy atentos a la transmisión del acto por las cadenas nacionales de la Radio y la Televisión, Cuba entera siguió el homenaje al acontecimiento histórico del 26 de julio de 1953, fecha en que Fidel y sus compañeros de lucha asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en decisión definitiva de liberar a Cuba de la tiranía de Fulgencio Batista y lograr la independencia  de la Isla

Por Graciela Guerrero Garay

LAS TUNAS, CUBA (27 de Julio) – En la medida en que discursaba Raúl Castro Ruz, Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la velada político cultural por el Día de la Rebeldía Nacional, efectuada en Santiago de Cuba, se notaba en el barrio el parabién a sus palabras en este oriental territorio de Las Tunas, a unas escasas cuatro o cinco horas de la Ciudad Héroe, sede de los festejos por el Aniversario 55 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.

Mis vecinos, de diferentes orígenes sociales y profesiones, se acercaron para hacerme notar su respaldo al llamado de hacer bien todo lo que cada cual tenga que hacer en función de su trabajo y la sociedad, al tiempo que compartían sus análisis sobre la situación de la crisis que sacude al mundo de hoy y sentían seguridad de que la Revolución hará todo lo posible por reducir sus efectos sobre el pueblo, tal como aseguró el General de Ejército.

Múltiples llamadas telefónicas de amigos, en diversas partes de la ciudad, me reclamaban que escribiera sobre el apoyo total a las palabras de Raúl y elogiaban, una vez más, su precisión, objetividad, claridad y naturalidad de expresión, tanto para la crítica razonada y previsora, como para el elogio a los incontables y difíciles esfuerzos acometidos para paliar las amenazas constantes de Estados Unidos, el cruel bloqueo económico impuesto por su gobierno y la sordera de las naciones poderosas a las urgencias de las grandes mayorías del planeta.

También por vía telefónica, con colegas y familiares de otras provincias del país, como La Habana y Santiago de Cuba, ratifiqué que este estado de ánimo envuelve a la nación, pues no hay dudas de que solo un país con un proyecto socialista como el nuestro puede testificar hoy que la gran urbe del oriente cubano tendrá agua para todos sus habitantes en el corto plazo de dos años, en tanto en el mundo carecen de un abastecimiento constante del preciado líquido casi 1.200 millones de personas.

La reanimación de numerosas instalaciones que mejoran la calidad de vida de la población, la reconstrucción y ampliación del acueducto, viejo y grave problema en Santiago, debe quedar resuelto en el 2010 definitivamente, aseguró el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, luego de hacer una pormenorizada explicación de todas las obras e inversiones que se han realizado, y realizan, para garantizar el abasto de agua diario a la población. La certeza de esta noticia se sumó a la alegría por el nuevo aniversario de la gesta moncadista.

En una palabra, tuneros y cubanos, apoyan, aplauden, confían; lucharon, luchan y lucharán siempre, en grandes mayorías, para que las ideas del invicto líder Fidel Castro, sus compañeros de ideas y armas, sigan con esta Revolución de los humildes y para los humildes –como también testificó Raúl- porque el camino lleno de piedras se puede andar.

Y la pintoresca gracia de mi vecino Jorge lo recoge de manera muy criolla: escriba, periodista, que el caimán no le teme a los caimanes. Vamos palante. Este sentir humilde es la síntesis de ese espíritu de paz y gloria que embarga a los cubanos antes y después del Moncada, con discursos como esté y tantos otros.

Sencillamente, porque la esperanza, la verdad y la vida misma, con sus rosas y sus espinas, nos hacen sentir seres humanos. Y si nos comparamos, somos muchísimo mejor que millones de los que viven hoy en este pequeño planeta, como alegó también Raúl. El Moncada encontró la luz y la mantendremos encendida.