SOS justo, pero ¿qué?

·        En el foro sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria, Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua, país sede, llamó a enfrentar con acciones comunes el debacle de la crisis alimentaria que ya pone en peligro la continuidad humana

·        A esta altura de la vida y lo tangible de la crisis, vale lo más mínimo y elemental que contribuya a contrarrestar la miseria y el hambre de los pueblos, sobre todo los que hasta ahora han puesto el sudor y los platos vacíos en la mesa

·        El Vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, Esteban Lazo, al intervenir en la Cumbre fue muy claro: es una situación perversa e insostenible

Por Graciela Guerrero Garay

No me estoy repitiendo, pero confieso que no imagino qué fotos circularán por Internet y publicarán las ediciones impresas dentro de un lustro de los niños desnutridos de África y todos los que hoy habitan en el Tercer Mundo. Tampoco mi mente alcanza a dibujar las posibles caricaturas de muerte, hambre y desolación que ilustrarán la vida en la tierra, sino más comienza a deslumbrarse la crisis y es para tener un insomnio perenne.

Leo y vuelvo sobre el tema de la Cumbre Presidencial Soberanía y Seguridad Alimentaria, celebrada en Managua, Nicaragua, y me resisto a negar la esperanza de los millones de seres que dependeremos de la conciencia y la convicción de los otros, sobre todo esos poderosos imperiales que hasta hoy se llenaron los bolsillos con la explotación de los pobres, los recursos naturales ajenos o la guerra de colonización bajo cualquier pretexto, menos humano y digno.

Valoro altamente la intención de un evento de este tipo, convocando a la unidad de acciones, a un comercio justo, a la defensa a ultranza de los legítimos derechos del hombre, un pedazo de pan y un simple vaso de agua. Lo mínimo indispensable, hoy utopía en muchas latitudes y causante de la muerte de 24 mil personas cada día por culpa del hambre o causas relacionadas, según datos del Proyecto Hambre de las Naciones Unidas.

El 75 por ciento de los decesos son niños menores de cinco meses. La desnutrición crónica marca las estadísticas. La meca es la pobreza extrema. Hay datos confirmados de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que consideran que unos 800 millones de terrícolas sufren la pandemia de la hambruna y la desnutrición.

¿Hasta dónde crecerá el estimado? La Cumbre de Managua, la intervención concisa del Vicepresidente Cubano, las voces de Ortega y del Primer Ministro de San Vicente y Granadinas, Ralph Gonsalves, son ejemplos de esa voluntad que se empina y se enfrenta, Mas, ya tenemos testimonios también de esa contraparte maligna, tumorosa, que prefieren los biocombustibles a la sonrisa de un niño. Pero los suyos, caerán. Ya sabemos que la ambición los ciega.

Y hay más. Desde 1996 Fidel Castro Ruz, previsor y universal, lo decía: “Las campanas que doblan hoy por los que mueren de hambre cada día, doblarán mañana por la humanidad entera si no quiso, no supo o no pudo ser suficientemente sabia para salvarse a sí misma.”  
Haití está ahí. Ahorita puede ser otro. Mañana, todos. Esta Cumbre de Managua es un grito de alerta de quienes saben de las esencias de los pueblos. Hay que aferrarse a las voces de los que luchan. No podemos dejar que los alimentos sean una mercancía más. La miopía de los ricos, el neoliberalismo, el facistoide sentimiento de los exportadores, el Fondo Monetario Internacional y todo el monopolio envilecido que multiplica la miseria tiene que ser condenada.

El ALBA, como el alba misma, es el despertar. Nadie lo dude. Quítense las orejeras los todavía ricos de hoy. Un día tampoco habrá trigo para ellos. Las estadísticas lo anuncian. La naturaleza no perdona y la tierra está cansada de tantas manos sucias tocándole el ombligo.