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En Primera Plana

Por Graciela Guerrero Garay

Todos presentíamos de algún modo que no tendría la mala idea de partir. Ingenuos los que, desde la rabia de su gloria, creyeron que aquel gran cumpleaños internacional que le festejó el mundo entero era una despedida. Hoy, un año después, sigue marcando las Alertas de Google, el buscador hispano de Internet más nombrado del planeta. Y usted, Comandante, escribe para Primera Plana esa indetenible experiencia que salva de la ignorancia y el silencio a la sabiduría de los pueblos.

No podía ser de otra manera. Todavía el cuervo vigila la cosecha de los indios en Bolivia. Falta multiplicar el pan. Hay analfabetos en el Sur. Los estudiantes de la FEEM le tienen reservada una luneta en su Congreso. El imperio no mata su sed color púrpura. Hay planes de guerra y el ALBA le llama.

Gracias. En nombre de los nuestros y los que están más allá del Río Bravo. O de aquellos, que entre el polvo de las bombas y el intruso que llegó, aprietan las manos, enjugan su lágrima y encienden la memoria con el símbolo de ese verde olivo que dio la primera lección. Y de los más. Los que creyeron y pelearon. Los que juraron y murieron. Los que serán eternos compañeros.

Agosto. Y habrá vítores de manitas pequeñas en los círculos infantiles. Rondas con olor a tierra y cemento en las obras sociales. Caminatas por la Sierra. Y allá en los cerros, barrio adentro, se fundirá el sol con la luna nueva. Y su ejército de batas blancas apostará a la vida. Y en algún lugar gritará un niño su llanto primogénito. Ese será Fidel.

No importan tantos y todos, amigos o enemigos. Ya hizo el camino. Todavía nadie ha podido matar al mérito ni secar la virtud. Usted enseñó a ver el pinar y los pinos y el poeta dijo estamos en combate.  No es leyenda, es semilla. Libertad.

Puede que ahora mismo esté a punta de pluma, reflexión en voz alta, avisando al soldado donde poner la mira. O buscando la táctica y detrás la estrategia. O estirando una cuenta, para que llegue a más. O pintándoles un parque a los chicos del campo. Levantando una escuela, casi pegada al mar. ¡Tantas cosas ha hecho, Comandante!, que sabemos que siempre faltará alguna más.

Ese es el amigo de los pobres del mundo. El ejemplo de líder de los que quieren paz. Verbo vivo del padre nuestro latinoamericano. Épica y canción. Presente y mañana. Inconformidad y perseverancia. Precepto y principio. Hombre e ideal.

No podía partir. Tampoco ahora. Y no por esto de esperarle en cada momento de reunión importante. O en la fecha precisa, o en la marcha común…sino porque la humanidad es quien le llama, quien le aprieta las manos, felicita y abraza. Y esa voz poderosa no se quiebra jamás.