20190908194616-barrio-debate-tunas1.jpg

 

Por Graciela Guerrero Garay       Fotos: Reynaldo López Peña

Las Tunas.- Defender los derechos ciudadanos frente a la especulación, la corrupción y las ilegalidades es un problema de todos, sin excepción. De esta manera concluyó el Barrio Debate efectuado en el Consejo Popular 18, de esta ciudad, ante la presencia de Carlos Rafael Miranda Martínez, Coordinador Nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

Ante una amplia concurrencia de los cederistas de la zona, donde se enclavan los importantes mercados “Leningrado” y “La Unión”, las intervenciones se enfocaron a que no siempre son los cuentapropistas quienes violan la política de precios, porque muchas de las indisciplinas y los productos que se comercializan provienen de empresas estatales.

En ese sentido Felix Ramos, del edificio 20, señaló que “la corrupción hay que atacarla con mucha fuerza”, a partir de una amarga experiencia que tuvo con el traslado de un televisor desde La Habana. Objetó, primero, la ley actual que prohíbe despacharlo, lo cual genera el soborno. Luego se preguntaba cuánto costaría el sistema de los GPS, porque “los ómnibus nacionales paran en cualquier lugar, siguen cobrando, no cargan en las terminales, lo hacen fuera, y ese dinero va para el bolsillo de ellos, no para el Estado, que en parte subsidia ese pasaje.

“No siempre puede uno hacer una denuncia, porque a quién denuncio y dónde. Lo primero que me dicen es que es una ley, y hasta ahí llegó la historia”. El cuentapropismo nació por una necesidad del país para buscar fuentes de empleo. No debe suceder que al final caiga sobre los hombros de quienes viven de un salario o una pensión. Eso hay que revisarlo. En estos momentos hay más panaderos que pan. Empezó con 50 centavos el servicio a domicilio y ya anda por tres pesos. En las panaderías no se puede comprar, porque allí están ellos con sus bicicletas y su cajón y lo venden ahí mismo, sin moverse, puntualizó Ramos.

Sobre los refrescos resaltó el desabastecimiento de las unidades estatales. Sin embargo, los Cuentapropia, sin hacer nada, le ganan 15 pesos, incluso más que los productores. Sobre los precios dijo Ramos que aparentemente no se afectan, pero ahora reducen el tamaño. La pastica de maní y los dulces, por citar algunos, son más pequeños. Sutilmente están manipulados. Si en la Gastronomía se mide el gramaje, también hay que aplicarlo en este sector, puntualizó.

El debate prestó asunto a la carencia de pesas para los productos agropecuarios, en tanto declaran por libra al realizar el contrato de venta en las ferias de fines de semana. Y los carros estatales  involucrados, trayendo mercancías ilegales, trascendió.

Renael Rosales, por su parte, abordó las complejidades actuales para coger la balita del gas y la competencia que le hacen al pueblo los llamados domicilios, de ahí que recordara que en inicios fueron muy selectivos para otorgar licencias de Cuentapropia, y no podían vender nada proveniente del Estado. De ahí que instó a revisar el desempeño de algunas instituciones y cuadros, ante las manifestaciones de corrupción que se evidencian en ambos sectores.

En sus palabras Bienvenido de Ávila señaló que de estas reuniones sale fortalecida la organización, pero que hay que ser más enérgicos “porque todos los problemas se resuelven en el barrio. Ahí se sabe todo. La cubanía hay que convertirla en rebeldía”, y aprovechó la ocasión para entregarle a Carlos Rafael Miranda un libro que rememora la llegada del Che a Las Tunas, en 1958.

Alexis Ochoa llamó a fortalecer la vigilancia revolucionaria y no sentarse a criticar o a esperar qué nos van a dar. Tenemos que pensar como país y cumplir cada uno con lo que nos toca, y enfrentar estas situaciones. Hay que denunciar para ganar esta batalla.

Jorge Casanova, del CDR 2, apuntó que aunque no vivimos en una sociedad perfecta, si nos unimos somos fuertes. Por eso quienes vulneren las leyes y las normas aprobadas tienen que sentir el rigor del pueblo y de las instituciones encargadas de sancionarlos.

En su intervención Miranda Martínez resaltó lo interesante de estos debates en las actuales circunstancias que vive la Revolución, por la fuerte influencia ideológica a que estamos sometidos diariamente. Si cada uno de los cubanos, de los tuneros, no libramos el combate que nos toca, le damos la brecha al enemigo, porque lo que más sucede es que nos paramos a criticarnos los unos a los otros. Hay que detenerse a ver qué me toca a mí, para, como dijo Díaz- Canel, el gran problema se fraccione y se convierta en un pequeño problema, y lo podamos resolver.

La gran batalla tiene que ir primero por la prevención, por la solidaridad, la conversación vecino a vecino, familia a familia, mirándonos a los ojos. No con el chuchuchú por atrás, sin entrarle de frente al problema. Ese no es el camino. Es la unidad, puntualizó.

En la reflexión final, Maura Rodríguez Ramírez, coordinadora provincial de los CDR, destacó que lo más importante es el barrio, cómo vivimos y qué nos afecta, y cuál es la misión que tenemos, luego de exhortar a los cederistas a ser los primeros en denunciar los problemas y valer sus derechos como consumidor, porque eso es defender la Revolución y no hacerle el juego al enemigo.