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Por Graciela Guerrero Garay                   Foto: Tiempo 21

Volvió la fumigación, necesaria desde cualquier ventana de análisis. Quizás cada vez con mayor urgencia, pues el calor nos agarra fuerte y la lluvia, aunque insuficiente y vital para un territorio ya históricamente seco, se acumula en zanjas, ríos, cañadas y canales que bordean y atraviesan la ciudad, no siempre vestida con trajes limpios.

Sin embargo, la nueva inversión de recursos financieros y humanos está expuesta a no rendir lo necesario y quedarse por debajo de su misión esencial: erradicar la proliferación del Aedes aegypti, si la campaña no se asume de manera integral e integrada. Si se fumigan las casas y patios pero la hierba, de solares yermos y alrededores de los edificios multifamiliares – con amplia concentración de población- no se elimina, ahí van a esconderse los odiosos, significado de la palabra griega aedes, que es un género de mosquito culícido frecuente en todo el mundo, sobre todo en áreas tropicales y subtropicales.

Los ciclos de fumigación actuales, donde apoyan unos 230 efectivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), cumplen rigurosamente los programas establecidos en cada Consejo Popular. Empero, en medio de la fumigación, la revisión y control de las aguas almacenadas con químicos como el Bactivec, se detectan nuevos focos en las viviendas, azoteas y  lugares abiertos como parques y patios.

Estas señales apuntan a dar por hecho que el asunto no es fumigar casa adentro, sino sanear la ciudad con chapeas masivas y aplicar, hasta donde los recursos lo permitan, la fumigación móvil por los barrios. Todavía hay lugares donde los escombros que dejó la tormenta local severa del mes de abril no se recogen, fundamentalmente ramas de árboles. 

Justo para prevenir la llegada de los fatales virus se retoman las acciones sanitarias, en momentos donde es imprescindible reducir casi a cero las condiciones que favorezcan la reproducción de los vectores. De ahí que el llamado a la cooperación de todos no sea una consigna temporal, sino un reclamo para que aflore la responsabilidad individual y colectiva.

La provincia asume la campaña con los índices de focalidad más bajos de los últimos cinco años, y  a más de 200 mil locales se les da tratamiento focal, incluido el adulticida. Sin embargo, hay detalles que pueden malograr las gigantescas inversiones puestas en ruedo para combatir/prevenir las virosis que produce el aedes aegypti, como es el crecimiento de la hierba en patios, solares yermos y áreas circundantes de las empresas.

Servicios Comunales está emplazado, más que nadie, a garantizar la chapea de estas áreas “sin dueños”, más cuando las medidas aplicadas para eliminar las ilegalidades, en las partes traseras de los edificios, han convertido a los patios en zonas comunes y muy pocos se ocupan de limpiarlos como hacían cuando se sentían los dueños.

La campaña por la vida y la salud colectiva vuelve a mover las rutinas comunitarias. Trabajar con conceptos integrados es la mejor manera de enfrentar esta guerra, a un vector que no distingue a nadie y si pica infectado puede matar. Vale repensar la estrategia aplicada hasta hoy para minimizar las partes blandas.