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Escrito por Esther de la Cruz Castillejo

Revisando casos y escuchando historias puedo dar fe de que en Las Tunas, al menos en esta ciudad, existen padres que pagan más de un salario mensual en repasadores particulares para sus hijos y, si la voz de los muchachos no engaña, no son pocos los padres que lo hacen.

La educación cubana, inmersa en el  proceso de cambios más profundos en temas como la clase, la metodología y la actualización tecnológica de la enseñanza que ha conocido la historia de la pedagogía revolucionaria apuesta por la inclusión.

Y la inclusión educativa también tiene que ver con el hecho de que todos los estudiantes necesitan atención a sus diferencias individuales y, por eso, buscar vías para que estén más preparados es derecho de padres y tutores.

Claro, también es necesidad, porque no todos los profes que están en las aulas están bien preparados, porque para educar hay que ser un evangelio vivo, porque los salarios son bajos y el éxodo de maestros es una realidad que golpea fuerte y porque la auto superación del personal no va todo lo bien que el país necesita.

Sin embargo, insisto: son repasadores, estudiar sigue siendo la palabra más importante; y usted puede llevar a su hijo a cientos de maestros, si el alumno no dedica un horario del día a enredarse con los libros y las notas de clase, a estudiar, sin audífonos, celulares y amiguitos que lean de fútbol, yo creo que la letra, ni con sangre, entra.

Esta reportera ya encontró a una maestra de tercer grado diciendo que sus niños no estudian lo suficiente y ha visto a padres hacer en equipo el trabajo práctico que le encargan al infante de nueve años. ¿Qué se puede esperar a los doce o a los 16?

No somos perfectos, queremos siempre lo mejor para nuestros hijos, pero nadie, nadie, se ha lastimado aún por hacer tareas, ser responsable y atender al maestro o al repasador.

Una idea tengo bien definida sobre los tan populares repasadores y la repito con certeza: no son magos, ayudan, son útiles pero estudiar sigue siendo, nadie lo dude, el gran desafío y algunos lo pasan por alto.