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Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: Archivo de la Autora

Claudia no es asmática pero su alergia se “pone fea” – como dice su mamá- cuando hay cambios bruscos de temperatura o mucha humedad. La tos aparece enseguida y anuncia que poco podrán dormir esa noche. Al día siguiente casi siempre va a clases, pero pasa las horas medio adormilada y el rendimiento escolar se deprime. La maestra nota enseguida que algo no estuvo bien.

Ella no es la única de la clase con este problema – los estimados indican que en Cuba el 49 por ciento de la población padece de algún tipo de alergia-, aunque el asma es una de las enfermedades que más azota a la población infantil. Las vacunas no siempre le alejan las crisis y tampoco el exceso de Efedrina o los antitamínicos le van.  Otra vez la cada vez más socorrida Medicina Verde hace sus milagros, como asegura la abuela, una fiel defensora de esa herencia milenaria que no produce reacciones ni efectos secundarios.

La uva, por ejemplo, la trae de la finca que tienen sus parientes cerca de Río Cauto, en la provincia de Granma. Hace un jugo y lo mezcla con una cucharadita de miel y Claudia lo toma a gusto. En un par de días este fruto demuestra sus propiedades expectorantes, al tiempo que entona los pulmones, alivia el refriado y la tos simple desaparece.  El remedio es popular en el barrio y hasta lo comunicaron a la enfermera del Consultorio para que lo difundiera.

Como la familia de Claudia, son muchos los tuneros que se benefician y confían en el uso de la Medicina Natural Tradicional y asisten a las salas de rehabilitación abiertas en los policlínicos y hospitales de la provincia, donde reciben tratamientos para dolencias tan diversas como daños en los sistemas osteo articular, cardiovascular, digestivo, y respiratorio, a la vez que se valen de la terapia floral, cremas, pomadas, gotas y jarabes para mejorar, prevenir o curar sus padecimientos sin la utilización de medicamentos.

La tos, más que incómoda, es una señal de defensa del organismo por ser un reflejo que facilita la expulsión de las secreciones de las vías respiratorias, por lo cual combatirla  no siempre es beneficioso, al menos que los episodios causen daño a los tejidos de la faringe o los bronquios. Sin embargo, para los infantes resulta muchas veces traumática y es de total utilidad conocer remedios naturales que la eliminen junto con el catarro y las flemas.

La cebolla es ideal para esos fines. Este vegetal debe ser troceado y extraerle el jugo y mezclarlo con miel, para después guardarlo durante cinco horas y tomarlo como jarabe dos veces al día. Lo mismo resulta machacar una mediana, añadirle el zumo de un limón y una taza de agua hervida. Igual se puede agregar una cucharadita de miel a gusto y tomarlo hasta tres veces en 24 horas.

Nada difícil de hacer en casa, asegura la abuela de Claudia, quien trasmite a sus compañeros de clases y amiguitos del barrio los remedios caseros que la dejan dormir en paz y andar llena de energías al día siguiente. Una cultura que debe cultivarse en las nuevas generaciones porque, sin dudas, la medicina natural tradicional o “verde”, como también llaman muchos, tiene las esencias de la sabiduría ancestral, son totalmente sanas y curan sin dejar secuelas medicamentosas o daños colaterales en el organismo.