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Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora

La celebración del Día Internacional del Estudiante, el próximo 17 de noviembre, es un gozo pleno en los hogares y centros docentes de Cuba, donde la educación gratuita y llena de oportunidades es el mejor homenaje al legítimo derecho que tiene el hombre de ser culto para ser libre, como aseveró José Martí, el más universal de los cubanos.

Esa realidad se palpa en el andar cotidiano y seguro hacia las escuelas, incluso en los más apartados parajes rurales; en los besos de bienvenida de maestros, profesores, auxiliares pedagógicas y directivos y, sobre todo, en el esfuerzo inagotable del Estado en garantizar, año tras año, el inicio del curso académico aunque la economía no crezca lo que se esperaba o el Bloqueo de los Estados Unidos ponga las más crueles e inmorales barreras.

A esta felicidad se suma, con mucho decoro, ser los protagonistas y receptores propios de las diferentes actividades culturales, deportivas, recreativas, educativas y formativas planificadas por la fecha, bajo el tutelaje de los guías de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), la Federación  Estudiantil de la Enseñanza Media (FEEM) y la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), líderes en el proceso de formación de la niñez, la adolescencia y la juventud en los diferentes niveles de instrucción académica.

En consecuencia, por estos días que se acercan a la celebración ya se organizan los actos, las galas, las visitas a centros de interés local y comunitario, conversatorios con personalidades y combatientes de la gesta revolucionaria, festivales de lectura y otras iniciativas que tipifiquen los intereses de los educandos, en un ambiente de camaradería y el principio de continuar el trabajo de fomentar los valores ético-sociales inherentes a un buen ciudadano.

Estas verdades que realzan la vida de los escolares cubanos –léase tuneros-  contrastan muy fuerte con la situación que se vive en México, específicamente en Iguala, en el Estado Guerrero, por la desaparición de 43 jóvenes estudiantes y por los cuales piden justicia y cero impunidad cientos de personas en el mundo, a través de las redes sociales y con manifestaciones de protestas que condenan tan vandálico suceso, al tiempo que expresan solidaridad con los padres de las víctimas y llaman a detener la ola de violencia y terrorismo que llena de sangre el presente siglo XXI.