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Por Graciela Guerrero Garay    Foto 26 Digital y Tuneros Somos

Los tuneros están llenos de emociones en estos finales de septiembre. El carnaval abre las venas de la rumba, la conga, los tambores y la corneta china. Trae luces de fuegos artificiales y el olor a comida criolla, mezclado con sabores más contemporáneos. Al unísono, la historia también bautiza el regocijo. La frase del Mayor General Vicente García: “Quemada antes que esclava” vuelve, como en 1876, a impulsar el sentimiento y renovar la memoria.

Convergencia de sucesos. Cada 26 de septiembre, la ciudad revive ese patriotismo mambí que no aceptó plegarse a España ni cuajar los sueños de la independencia. Las antorchas y la caballeriza recuerdan los incendios que expandieron sus cenizas, pero no la ataron en cadenas ni le crucificaron el ímpetu de lucha. Una tradición abrazada a las fiestas populares y al aniversario 54 de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

En los barrios hay caldosa y carnaval. Muchos festejan el cumpleaños de la más grande y masiva de las organizaciones cubanas y, después, salen a parrandear a su manera. Otros, se quedan en el casco histórico y se suman a la fiesta. Los más jóvenes aprenden del valor de sus antecesores y la razón del porqué Las Tunas fue quemada tres veces, durante las guerras por la libertad de la Patria.

Muchos CDR esperan justo el domingo 28 para celebrar la fecha y recordar cuánto de Revolución hay en cada momento cederista. Lo vital no se esconde. La alegría de los tuneros llena las calles, las áreas del paseo, las pistas de baile, las tarimas y los espacios bulliciosos que estrena el carnaval Las Tunas 2014.

La ciudad no es la misma y sí es igual. Le corren ríos de sudores por doquier. Un pueblo celebra sus avances y se empina sobre las dificultades, para cerrar el año mejor que el anterior. Cada quien lo vive a su manera. El día puede ser infinito o la noche muy larga. Gozan su carnaval, con la misma pasión que  juegan a la pelota o asan un lechón en púa.  

La última semana de septiembre intensa, cubana, nuestra. Tradiciones que hacen punta de lanzas contra el olvido y la apatía, la inercia y el conformismo. Las Tunas nunca será esclava. Es dueña de la libertad y la esperanza. Anda unida de besos y vasos de cerveza, de baile y luces. No es una utopía. Los barrios huelen a caldosa y carnaval. La gente trae hipos de sueños enquistados en los ojos. Amanece y siguen bailando. La ciudad es una danza infinita y nadie quiere perderse el sabor de su banquete.