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Por Graciela Guerrero Garay      Foto: Chela

Con besos, felicitaciones, brindis y la muy cubana tradición de asar el lechón y cenar en familia terminó este 25 de diciembre en Cuba, donde cada vez con más fuerza se consolida esta celebración, no solo por carácter religioso sino como una manera de compartir el día feriado y festejar la proximidad del año nuevo.

No pocos fueron los cubanos y cubanas  que desde la conocida Noche Buena – el 24- comenzaron sus fiestas, sobre todo quienes por múltiples razones esperarán la llegada del 2014 fuera de sus casas o no todos los miembros del núcleo pueden estar juntos.

En Las Tunas, por ejemplo, distingue la presencia de los árboles de Navidad en la mayoría de los hogares, otro detalle que incrementa cada año su preferencia aquí y denota cómo gradualmente se rescatan viejas costumbres, a la vez que sirve de detalle decorativo y complemento a los cambios domésticos que gustan hacerse en la isla para despedir el año y recibir el nuevo.

Mientras, otros tantos trabajadores continuaron sus labores en centros comerciales, de la salud, los servicios, las comunicaciones y la producción, los cuales por sus características y misiones no pueden detener sus labores cotidianas dada la incidencia directa que tienen en la vida privada y social de las personas y el desarrollo local y nacional.

Estas fiestas navideñas igual estuvieron matizadas con ferias agropecuarias muy bien recibidas por los tuneros, dada la diversidad de productos del agro puestos en venta y con precios asequibles y por debajo de los habituales.

En pocas palabras, una vez más la alegría que mueve los últimos días del 2013 y la llegada de Año Nuevo, con la celebración del triunfo revolucionario del Primero de Enero, anda de rumba y colores por las calles, centros turísticos, asociaciones religiosas, comunidades, campos, ciudades y familias, tanto en Las Tunas como el resto del país.

Y este aire de victoria que oxigena los puntos cardinales de este oriental terruño y al archipiélago trae razones sobradas para armar la parranda. Cuba empina el papalote contra viento y marea, avanzamos por caminos más prósperos y limpios y más temprano que tarde consumaremos el sueño de tener una sociedad mejor y un socialismo sostenible, con todos y para el bien de todos.