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  • Las Tunas ocupa el séptimo lugar del país en muertes por fulguraciones, mientras que Granma y Holguín reportan las mayores incidencias en estos fatales hechos sobre las personas.
  • En el mundo suceden más de 40 mil tormentas eléctricas diariamente. Estudios realizados en Cuba indican la ocurrencia de 65 muertes anuales por causas de los rayos, cifra que supera las acontecidas por tornados, inundaciones y huracanes.

Por Graciela Guerrero Garay    Foto: Tomada de 26 Digital

El temor humano a los rayos, truenos y los fenómenos atmosféricos en general es evidente a través de la historia, sin embargo todavía no existen actitudes coherentes para prevenir sus efectos letales y los enormes gastos que ocasionan a la economía y a las personas, las cuales en un número de 20 mil se afectan cada año a nivel mundial por las tormentas eléctricas y mueren miles como consecuencia de ellas.

Con la llegada de las lluvias estos sucesos se multiplican sobre el planeta y, en consecuencia, las miradas de estudiosos e investigadores escudriñan, cada vez con mayor frecuencia, sus fatales resultados sobre la humanidad, al tiempo que alertan a la ciudadanía sobre la necesidad de minimizar los riesgos y ponen en manos de los gobiernos informaciones concretas que permitan reducir las pérdidas, casi inevitables tras el desencadenamiento de estas fuertes y continuadas descargas.  

En Cuba, con un clima tropical marcado por un eterno verano, ocurren con sistematicidad tormentas eléctricas y hay estudios que confirman un promedio anual de alrededor de 65 muertes por esa causa,  cifra muy superior a las cuantificadas por tornados, inundaciones y huracanes.

Especialistas del Instituto de Meteorología en Las Tunas no dejan al margen  el tema, y en investigaciones realizadas señalan al territorio como el séptimo del país en cantidad de personas fulminadas por rayos, mientras los más afectados son Granma y Holguín y, los de menos decesos, Guantánamo y Ciego de Ávila.

Los estudios indican, asimismo, que los meses de mayores incidencias son junio, julio, agosto y septiembre, así como que este municipio capital y Majibacoa (ambos localizados en el centro de la provincia) clasifican entre los de mayor ocurrencia de tormentas eléctricas, seguidos de Manatí, Puerto Padre y Jesús Menéndez.

Los daños económicos se concentran en el servicio telefónico, las redes de computación y equipos electrodomésticos, según las fuentes, con serios perjuicios para las viviendas, centros de trabajo y docentes, sin subestimar las consecuencias para postes eléctricos, árboles y animales, según la intensidad de las mismas y el punto de llegada a la tierra, donde el rayo puede desbastar un radio de 20 metros en dependencia de su potencia y las características del suelo.

Otro de los datos obtenidos por los investigadores tuneros revela  que el sexo masculino es el más perjudicado por las descargas eléctricas, y los menores de 30 años ocupan el 40 por ciento del total de implicados, en tanto la ocurrencia de tormentas sucede durante el período húmedo.

El doctor en Ciencias Meteorológicas José Rubiera, en artículos relacionados con la incidencia de estos eventos en la Isla, apunta que si una persona escucha, ante la cercanía de una tormenta, el sonido de los truenos es porque se encuentra en el área de peligro potencial, por lo que debe dirigirse o permanecer en edificios, ómnibus o automóviles con todo el cuerpo dentro del carro y, estos últimos, tener las ventanas cerradas.  Advierte que, con estas medidas, puede caer el rayo pero se movería por fuera del metal y el individuo no sería víctima, al estar en un campo eléctrico nulo, conocido en Física como “Jaula de Faraday”.

Igualmente el prominente especialista cubano señala que la mayoría de estos accidentes por fulguración suceden en zonas rurales, por lo cual aconseja que busquen sitios seguros de estar en descampados, montados a caballo, en motos o lugares elevados, pero nunca debajo de los árboles, cuevas o puntos con objetos sobresalientes como postes o alturas del terreno, pues el rayo cae en lo más elevado del suelo.

Hay coincidencias entre los meteorólogos en que se deben adoptar medidas en el sector estatal y privado para contrarrestar los efectos dañinos de las tormentas, más ahora cuando se acerca la temporada de mayor ocurrencia de estas descargas, las cuales pueden causar la muerte si las personas están cercanas a tuberías de agua, en piscinas o playas, hablando por teléfono, de pesquería o en lugares donde existan objetos y útiles conductores de electricidad, como rejas de portales y terrazas.

En este sentido recomiendan también desconectar de la corriente los aparatos electrónicos (y el televisor de la antena), no ducharse o usar agua de la pila mientras escuchen truenos y vean relámpagos y rayos, un fenómeno muy frecuente en las tardes de verano en Cuba y sobre la superficie del planeta, que es alcanzado por unos 100 rayos cada segundo y donde acontecen cada día más de 40 mil tormentas eléctricas, de las cuales unas 2 mil suceden simultáneamente en diversos países.