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Por Graciela Guerrero Garay

La prevención es una de las metas que asume el sistema de Salud en Cuba para reducir los riesgos de padecer de sicklemia,  que afecta al 3,04 por ciento de la población con la existencia de unos tres mil enfermos.

Esta enfermedad, clínicamente conocida como anemia falciforme o drepanocitosis, genera por encima de lo normal la destrucción de los glóbulos rojos y es de origen genético y hereditario, por lo que se prioriza la atención diagnóstica prenatal, mediante la técnica de electroforesis de hemoglobina a las mujeres embarazadas.

Definida  como un problema de salud en el mundo por la Organización de Naciones Unidas en el 2008, los estimados anuncian que anualmente nacen unos 500 mil niños con este padecimiento a nivel global.

En Cuba comenzó el diagnóstico desde el temprano 1982 y el pasado año se sumó a la celebración del Día Internacional de la Drepanocitosis, establecido hace tres por la ONU el 19 de junio, coincidente con el nacimiento del estudiante de estomatología granadino  Walter Clement Noel, a quien se le descubrieron por primera vez en 1910 los drepanocitos por el galeno James B. Herrick.

Hoy la isla mantiene un Programa Nacional para la atención integral a pacientes con la enfermedad, fundamentalmente en el seguimiento a los niños que nacen con ella y hay resultados destacados con la utilización de hidroxiurea en casos severos, suministrando dosis menores que las que emplean en países desarrollados y disminuyendo, con ello, las crisis dolorosas, del síndrome torácico agudo, de las transfusiones y las hospitalizaciones.

Los estudios preventivos involucran también al padre de ser positiva la madre, pues el empeño se pone en evitar el alumbramiento de un ser enfermo, pero si nacen con la llamada hemoglobina S son atendidos desde los primeros meses en centros altamente especializados.

Durante la conmemoración este año, Cuba exhibe sólidos avances en los pacientes con sicklemia, como se conoce popularmente, y los infantes de manera especial reciben un seguimiento priorizado que incluye la preparación familiar para asumir su crecimiento y desarrollo, al margen de los costosos recursos que requieren y ese bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, que complejiza y encarece todo lo relacionado a temas de medicamentos y tecnologías clínicas y paramédicas.