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Texto y Fotos Graciela Guerrero Garay

Los nueve mil estudiantes del primer y segundo años matriculados en las escuelas formadoras de maestros en Cuba realizan, en esta primera quincena de mayo, sus prácticas docentes y serán los futuros educadores de la Enseñanza Primaria, tras vencer un programa de estudio de cuatro años y tener acceso, luego, a continuar su superación en las Universidades de Ciencias Pedagógicas (UCP) a lo largo y ancho del país.

Con la primera graduación, prevista para el 2014, estos noveles docentes serán una fuerte inyección para la educación cubana, que tiene 18 centros de este tipo en todas las provincias de la nación,  mientras que en La Habana, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Las Tunas existen dos y Camagüey abrirá otra el próximo curso, la que acogerá a más de mil 100 alumnos.

En las aulas de la escuela primaria Tony Alomá Serrano, de esta ciudad Balcón del Oriente de Cuba, hoy – como en todas los planteles de este tipo en la Isla- encuentras a estos rostros jóvenes con sus uniformes de blusas blancas y faldas azules compartiendo espacio  con los maestros, en un proceso que les ayuda a elevar la calidad y el desempeño de sus propios estudios y los familiariza desde ya a tratar con los educandos, fundamentalmente de los grados preescolar, primero y segundo con quienes trabajarán, en mayoría, una vez graduados.

La atención a las diferencias individuales de los alumnos, la orientación y revisión de las tareas escolares, el asesoramiento en actividades extraescolares y el apoyo en los deberes cotidianos, relacionados con el aprendizaje escolar y el fomento de hábitos y habilidades en las asignaturas, forman parte del adiestramiento que reciben durante este período.

Al tiempo, ya este territorio tiene a su disposición otras 500 plazas para el ingreso el calendario entrante a las carreras pedagógicas, por las que pueden optar quienes terminan la secundaria básica y ya se conoce que unos 603 las solicitan en primera opción, de los 6 mil 398 que concluyen  aquí el noveno grado en julio próximo.

Con este ciclo práctico los futuros maestros primarios se rencuentran en las aulas por segunda vez, según el año que transiten, pues la Educación en Cuba tiene en sus programas de escolarización el inviolable principio  de insertar su matrícula en los centros e instituciones que formarán el universo laboral que los acoja, ya graduados, para el ejercicio profesional de las especialidades que escogieron.